El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo este miércoles una conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en la que ambos se comprometieron a «ultimar el diálogo» para firmar el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur. Según la nota oficial difundida por el Gobierno de Brasil, la intención de las dos capitales es que el tratado pueda rubricarse «este semestre, durante la presidencia brasileña del bloque suramericano», que se extiende hasta diciembre.
El comunicado resalta que Lula y Macron coincidieron en la necesidad de dar un impulso político definitivo a un proceso que acumula más de veinte años de negociaciones. El entendimiento político se alcanzó en diciembre de 2024, pero aún resta concretar los pasos técnicos y políticos que permitan su firma y ratificación. El Ejecutivo brasileño subrayó que el objetivo es no dejar escapar la oportunidad de cerrar uno de los mayores acuerdos comerciales del planeta, que representaría un mercado de más de 780 millones de personas.
Durante la conversación, de alrededor de una hora, los mandatarios abordaron también la coyuntura internacional marcada por la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, y reafirmaron su defensa del multilateralismo y del libre comercio. En este sentido, manifestaron la voluntad de «promover una mayor cooperación entre los países desarrollados y el Sur Global», reforzando la idea de que la alianza UE-Mercosur puede ser un instrumento estratégico para equilibrar la gobernanza global.
Lula adelantó a Macron que Brasil convocará en septiembre una conferencia virtual en el marco del foro BRICS, destinada a discutir respuestas conjuntas a los desafíos económicos y geopolíticos actuales. Asimismo, ambos mandatarios se comprometieron a mantener consultas periódicas sobre otros asuntos de la agenda internacional, como la guerra en Ucrania, la lucha contra el hambre y la acción climática.
El papel de Francia ha sido hasta ahora uno de los principales escollos para la conclusión del pacto, debido a las reservas expresadas por París en relación con la protección de sus productores agrícolas y las garantías medioambientales. El compromiso expresado por Macron supone, según la visión brasileña, una señal de flexibilidad y un paso decisivo para destrabar el proceso.
El acuerdo de asociación entre la UE y Mercosur es considerado clave para estrechar los lazos políticos y comerciales entre Europa y América Latina. Para Bruselas, permitiría diversificar sus cadenas de suministro y consolidar su presencia en una región de creciente importancia estratégica. Para el bloque sudamericano, supondría un acceso preferencial a uno de los mayores mercados del mundo, con potencial para dinamizar la industria y la inversión extranjera.
La presidencia brasileña del Mercosur ha colocado la conclusión del tratado como una de sus prioridades centrales. Lula ha insistido en que la ventana de oportunidad es limitada y que la firma del acuerdo durante este semestre enviaría una señal inequívoca de compromiso político entre ambas regiones. La conversación con Macron busca precisamente consolidar ese horizonte y evitar nuevos retrasos que pongan en riesgo la viabilidad del pacto.






