La economía de la Unión Europea ha mostrado señales de crecimiento moderado durante 2024, con un repunte en el primer trimestre seguido de una expansión continua en los siguientes trimestres, según la previsión económica de otoño presentada este viernes por la Comisión Europea.
Para 2024, se proyecta que el PIB de la UE crezca un 0,9%, con una mejora progresiva en los años siguientes: un 1,5% en 2025 y un 1,8% en 2026. En la zona del euro, el crecimiento será algo más moderado, alcanzando un 0,8% en 2024, y subiendo a un 1,3% en 2025 y un 1,6% en 2026.
Paolo Gentiloni, comisario de Economía, subrayó la continua desaceleración de la inflación, que se espera que baje al 2,6% en 2024, y continúe descendiendo en los próximos años hasta alcanzar el 2% en 2026. Este descenso, especialmente en los precios de los servicios, es una señal positiva para la economía europea, aunque Gentiloni alertó sobre un repunte temporal en octubre, impulsado por los precios de la energía.
En cuanto al mercado laboral, la previsión revela que la UE ha logrado una notable creación de empleo, con 750.000 nuevos puestos en el primer semestre de 2024, elevando a 8 millones el total de empleos generados desde el inicio de la pandemia. Aunque la tasa de desempleo continuará cayendo, se espera que el ritmo de crecimiento del empleo se desacelere en los próximos años. La tasa de desempleo en la UE podría alcanzar un mínimo histórico del 5,9% en 2026.
Gentiloni también abordó las perspectivas fiscales, destacando una reducción de los déficits gubernamentales, aunque con una ligera subida en los niveles de deuda pública, lo que marca una reversión de la tendencia de descenso observada en los últimos años. A pesar de estos avances, la incertidumbre persiste, alimentada por factores geopolíticos como la guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio, así como desafíos internos relacionados con la competitividad del sector manufacturero y los desastres naturales.
El comisario indicó que aunque el consumo de los hogares se ha recuperado moderadamente, la inversión ha sido más débil de lo esperado, con una contracción generalizada en varios países de la UE. En ese sentido, se prevé que en los próximos años repunte gradualmente a medida que el poder adquisitivo de los salarios se recupere y los tipos de interés bajen. La inversión también debería mejorar gracias a la solidez de las empresas, el impulso del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y un entorno de crédito más favorable.
En el sector energético, el documento indica que, a pesar de que los precios del gas y la electricidad seguirán siendo más altos de lo que se había anticipado anteriormente, se espera que disminuyan en 2026, lo que aliviaría la presión sobre la economía.
Asimismo, el comisario destacó que las condiciones financieras en la UE se han relajado, con una disminución de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, lo que ha facilitado el acceso al crédito, aunque este sigue siendo débil en términos generales.






