Los ministros de Economía de los Estados mimebros se reunen a partir de las 7 de la tarde de este jueves para una cena informal donde debatir las reglas fiscales.
Desde ya antes de la pandemia, los Estados mimebros tenían una cosa clara: las reglas fiscales europeas debían cambiar. Pero entonces llegó el impacto del coronavirus y la Comisión Europea las suspendió de urgencia en marzo de 2020. El objetivo era que los países pudieran tomar las medidas de gasto necesarias para que sus países no sufrieran un impacto excesivo de la pandemia, pero tras ella llegó la guerra en Ucrania y la inflación lo que obligó a que su suspensión se mantuviera más años. Hasta este próximo 1 de enero, cuando van a volver a ponerse en marcha.
Pero eso sí, ahora los ministros de Economía tienen el objetivo claro de aprobar unas nuevas reglas fiscales y quieren tratar de hacerlo esta misma noche o en unos días. Para ello trabajarán sobre un docuemento visto por la Agencia Efe en el que se reclama que se haga una reducción de la deuda minio de un 1 punto porcentual de su PIB si superan un umbral de deuda del 60%.
La propuesta que está sobre la mesa sigue las demandas de Verlín, que muchos países habían considerado demasiados elevadas.
Además, los países han aprobado una declaración para los presupuestos de 2024 en la que aseguran que aunque las políticas deben seguir siendo ágiles "una orientación fiscal restrictiva general en la zona del euro para 2024 es apropiada, para mejorar la sostenibilidad de las finanzas públicas y con el fin de evitar alimentar las presiones inflacionistas". Además, celebran que se "prevea un aumento de la inversión en toda la zona del euro, lo que contribuirá a un crecimiento sostenible, y subrayamos la importancia de garantizar la absorción efectiva del Mecanismo de Recuperación y Reactivación y de otros fondos de la UE".
También creen que políticas fiscales "coordinadas y prudentes siguen siendo esenciales más allá de 2024". Los países siguen "comprometidos con una estrategia de saneamiento presupuestario decidida, diferenciada, gradual y realista para reforzar la sostenibilidad presupuestaria, reconstituir los colchones presupuestarios, lograr un mayor crecimiento sostenible e impulsar la resistencia de la zona del euro frente a los retos futuros, incluida la equidad intergeneracional".
Por ello seguiran "llevando a cabo ambiciosas reformas estructurales e inversiones productivas, incluso en ámbitos de prioridad común, como las transiciones ecológica y digital, así como las capacidades de defensa, financiadas a través de fuentes nacionales y de la UE, incluido el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia".






