Este viernes, la Comisión Europea, liderada por la vicepresidenta y comisaria de Competencia Teresa Ribera, impuso a Google una sanción de 2.950 millones de euros (cerca de 3.500 millones de dólares) por favorecer sus propios servicios publicitarios en detrimento de anunciantes y editores. En respuesta, el expresidente estadounidense Donald Trump calificó la medida como “muy injusta” y advirtió con represalias comerciales.
Contexto y motivos de la sanción
La Comisión Europea concluyó una investigación iniciada en junio de 2021 y determinó que Google abusó de su posición dominante en el mercado de la tecnología publicitaria (“ad-tech”), favoreciendo sus herramientas AdX y DFP ante competidores, lo que dañó a anunciantes y editores. Esta multa es la cuarta de gran magnitud contra la tecnológica desde 2017 y la segunda más elevada de la historia, solo por detrás de otra impuesta en 2018.
Requisitos y advertencias de Bruselas
Teresa Ribera instó a Google a presentar una solución “seria” que ponga fin a los conflictos de interés derivados de sus prácticas, advirtiendo que, de no ser así, la Comisión no dudará en imponer “fuertes medidas correctoras”, incluso estructurales como la desinversión de parte del negocio publicitario. Google dispone de un plazo de 60 días para presentar su propuesta y ha anunciado que recurrirá la decisión.
Reacción de Trump y posibles tensiones comerciales
El presidente Trump reaccionó inmediatamente en su plataforma Truth Social, calificando la multa como “muy injusta” y acusando a la UE de “quitar dinero que habría ido a inversiones y empleos en EE.UU.”. Advirtió que su Administración no toleraría lo que consideró una acción “discriminatoria” y amenazó con activar un procedimiento bajo el Artículo 301 del Trade Act de 1974 para imponer aranceles o sanciones comerciales si la sanción no era revocada.
Implicaciones transatlánticas y próximas señales
La imposición de la multa se produce en un momento de tensiones crecientes entre la UE y EE.UU. por regulación tecnológica, impuestos digitales y aranceles al automóvil. Bruselas retrasó inicialmente el anuncio temiendo una reacción de Washington; sin embargo, finalmente procedió ante presiones internas. La amenaza de Trump podría dificultar la implementación de acuerdos comerciales recientemente negociados, en particular un pacto que contemplaba aranceles estadounidenses al 15% a productos europeos, mientras la UE abriría el mercado a productos estadounidenses con arancel 0%.






