La edición de agosto del European Statistical Monitor, publicada hoy por Eurostat, confirma que la economía de la Unión Europea mantiene un crecimiento sostenido, aunque persisten señales de fragilidad estructural. El informe refleja un repunte del PIB impulsado por el comercio minorista y los servicios, pero acompañado de una caída de la producción industrial y de un notable aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Crecimiento desigual y confianza contenida
Los datos muestran que la recuperación europea avanza, aunque de manera desigual entre sectores. El comercio minorista y los servicios han alcanzado máximos históricos en volumen de producción, mientras que la industria ha sufrido una contracción mensual. La confianza económica, por su parte, mejora, pero aún se mantiene por debajo de la media de largo plazo, lo que revela la persistente prudencia de empresas y consumidores.
Más quiebras, pero también más empresas nuevas
El Monitor de Eurostat destaca el aumento simultáneo de declaraciones de quiebra y de registros de nuevas sociedades en la UE. Esta dualidad pone de relieve la vitalidad del tejido emprendedor europeo, pero también la vulnerabilidad de sectores incapaces de sostenerse en un entorno económico que sigue marcado por la incertidumbre financiera y la presión inflacionista.
Emisiones en aumento pese al compromiso climático
El dato más preocupante del informe es el repunte de las emisiones de gases de efecto invernadero, que crecieron un 3,4 % en el primer trimestre de 2025 en comparación con el año anterior, hasta alcanzar los 900 millones de toneladas de CO₂ equivalente.
Los aumentos más significativos se produjeron en el suministro de electricidad y gas (+13,6 %) y en el consumo de los hogares (+5,6 %). En cambio, descendieron en la industria manufacturera, el transporte y la agricultura. Veinte Estados miembros registraron alzas en sus emisiones, con incrementos especialmente marcados en Europa Central y del Este. Solo un grupo reducido —entre ellos Dinamarca, Finlandia, Suecia y Malta— logró reducir emisiones al tiempo que mantenía crecimiento económico, un indicio de que la “desvinculación” entre PIB y CO₂ es posible, aunque aún minoritaria.
Un desafío político y estratégico
El informe de Eurostat refleja que la Unión se encuentra ante un delicado equilibrio: avanzar en el crecimiento económico sin poner en riesgo la transición verde ni la estabilidad del tejido empresarial. Para las instituciones europeas, este doble reto exigirá reforzar la coordinación de políticas fiscales y energéticas, así como acelerar las inversiones en eficiencia y descarbonización para evitar que el repunte de emisiones comprometa los objetivos climáticos de 2030.






