Francia enfrenta una posible crisis política mientras el primer ministro Michel Barnier lucha por mantener un frágil gobierno de coalición. El partido de extrema derecha, Rally Nacional, liderado por Marine Le Pen, amenaza con desestabilizarlo debido a disputas sobre el presupuesto para 2024, según informa el medio digital sobre asuntos políticos de la UE, Politico Europe.
En un ultimátum reciente, Le Pen exigió cambios en los planes presupuestarios de Barnier, calificándolos de «inaceptables«. Sus demandas incluyen el rechazo a recortes en pensiones y medicamentos, y sugiere una moción de censura si no se cumplen antes del lunes.
Según informa Politico Europe, en junio, tras la derrota del partido centrista de Emmanuel Macron en las elecciones europeas, el Frente Nuevo Popular, una coalición de izquierda, obtuvo la mayoría parlamentaria relativa, pero sin alcanzar el control absoluto. Esto dejó a Francia en un punto muerto político.
En septiembre, Macron nombró a Michel Barnier, exnegociador del Brexit, como primer ministro. Barnier formó un gobierno respaldado por centristas y conservadores, pero dependiente del apoyo tácito del Rally Nacional, complicando aún más su posición.
Francia enfrenta un déficit proyectado del 6.1% del PIB para 2024, lo que ha llevado a la Comisión Europea a exigir recortes drásticos. Barnier propuso un presupuesto que incluye 40 mil millones de euros en recortes, provocando reacciones adversas tanto en el parlamento como entre la ciudadanía.
En relación a el presupuesto, Politico señala que incluye recortes al sistema de seguridad social y medidas impopulares que han movilizado a la oposición. El Rally Nacional, anteriormente dispuesto a colaborar, ahora amenaza con retirar su apoyo y provocar la caída del gobierno.
Si el gobierno cae, el presupuesto no sería aprobado. Sin embargo, la constitución francesa prevé mecanismos para evitar un cierre total, permitiendo operar bajo el presupuesto del año anterior o adoptarlo por decreto, aunque esto expondría a Barnier a una moción de censura.
La Comisión Europea observa con preocupación. Si Francia, la segunda economía más grande de Europa, no cumple con las normas fiscales, podría sentar un precedente peligroso para la estabilidad de la eurozona.
Politico recalca que la crisis recuerda las turbulencias de Grecia y Portugal en la última década. Si no se logra una solución, las implicaciones para Francia y Europa podrían ser graves, amenazando la credibilidad fiscal y política del bloque europeo.






