La Comisión Europea presentó este miércoles el Paquete de Primavera del Semestre Europeo 2025 en un contexto de recuperación económica desigual, crecientes desafíos geopolíticos y demográficos, y la necesidad urgente de reforzar la competitividad, la cohesión social y la seguridad en la Unión.
Esta edición del Semestre Europeo proporciona a los Estados miembros una hoja de ruta para orientar sus políticas económicas, sociales y fiscales, con recomendaciones diseñadas para “entregar estabilidad y competitividad, para las personas y las empresas”, como señaló la vicepresidenta ejecutiva Roxana Mînzatu.
Desde su ámbito de responsabilidad, Mînzatu subrayó la importancia del nuevo Marco de Convergencia Social, una herramienta que permite evaluar cómo avanzan los Estados miembros en aspectos estructurales clave como la inclusión social, la educación, las competencias y la lucha contra la pobreza.
Recordó que hace seis meses se identificaron diez países con desafíos superiores a la media en estos ámbitos, y aunque todos han comenzado a actuar, advirtió que “en tres casos , Grecia, Italia y Rumanía, necesitamos hacer más para cerrar las brechas y asegurar la convergencia”. Mînzatu insistió en que este enfoque no pretende señalar ni estigmatizar, sino ofrecer apoyo. “No se trata de nombrar y avergonzar. Sé que es difícil, especialmente en los tiempos actuales. Pero la Comisión está aquí para apoyar a estos países”, señaló.
La comisaria también destacó que, pese a un mercado laboral que sigue siendo fuerte con previsiones de desempleo cayendo al 5,7%, su nivel más bajo en la historia, hay retos estructurales persistentes que se ocultan tras las cifras agregadas. Alertó que “el 8% de los trabajadores son pobres”, que “la mitad de la población no tiene competencias digitales básicas” y que “solo uno de cada tres jóvenes de 15 años tiene competencias matemáticas básicas”.
Por ello, recalcó la urgencia de actuar en materia de formación y empleo: “Esta vez, hemos emitido una recomendación sobre competencias a todos los países. Hay urgencia de actuar para todos”.
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo Valdis Dombrovskis sintetizó el espíritu del paquete en dos palabras: “competitividad y seguridad”. Afirmó que “el resto del mundo no esperará por nosotros” y que “el momento de actuar es ahora”, al tiempo que recordó que la Brújula de Competitividad debe guiar a Europa en los próximos cinco años.
A través del Semestre Europeo, la Comisión ha emitido recomendaciones específicas para promover la productividad, modernizar los marcos regulatorios, estimular la inversión en I+D, reforzar las capacidades energéticas y reducir la dependencia de los subsidios a los combustibles fósiles. Según Dombrovskis, se trata de “coordinar eficazmente nuestras políticas económicas y sociales” para consolidar la prosperidad europea.
En cuanto a las políticas fiscales, el paquete orienta a los Estados miembros a mejorar la calidad del gasto público y a optimizar la composición de sus sistemas tributarios. A esto se suma una recomendación firme de acelerar la ejecución del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que se acerca a su fase final con la fecha límite de agosto de 2026. “No hay tiempo que perder”, advirtió Dombrovskis.
Respecto a la seguridad, el vicepresidente presentó la activación de la cláusula de escape nacional del Pacto de Estabilidad y Crecimiento como parte central de la estrategia para reforzar la defensa europea. Esta medida permitirá a los países desviarse temporalmente de los límites fiscales habituales para aumentar su gasto en defensa hasta en un 1,5% del PIB.
“Hoy hemos evaluado positivamente 15 de las 16 solicitudes para activar esta cláusula”, confirmó Dombrovskis, destacando que “Europa tiene todas las ventajas sobre el agresor ruso en términos de peso económico, tecnología y población”.
En el frente de la gobernanza económica, esta es la primera vez que se evalúan los planes fiscales a medio plazo conforme al nuevo marco reformado. El resultado, en general, es positivo. Doce países cumplen con los límites de gasto recomendados, mientras que otros cuatro presentan riesgo de desviación. Para Rumanía, sin embargo, el diagnóstico es severo.
Con un déficit del 9,3% del PIB en 2024 y una trayectoria claramente alejada del ajuste pactado, la Comisión concluye que “no se han tomado medidas eficaces” y propone al Consejo declarar esta falta de acción formalmente. “Rumanía lleva más de cinco años con un déficit excesivo sin adoptar medidas correctoras. Hoy enviamos una señal clara: ahora es el momento de actuar con urgencia”, afirmó Dombrovskis.
También se evaluaron los desequilibrios macroeconómicos, con algunos avances destacados. Alemania y Chipre han dejado de estar bajo vigilancia especial. En el caso alemán, es un “reconocimiento claro de los progresos realizados para abordar su persistente superávit por cuenta corriente”. En Chipre, los riesgos derivados del endeudamiento privado y externo han disminuido de forma sostenida gracias a políticas responsables.
Una nota especialmente positiva vino con el anuncio de que Bulgaria cumple todos los criterios para adoptar el euro en 2026. “Este informe es un momento histórico para Bulgaria, para la zona euro y para toda la Unión Europea”, señaló Dombrovskis, quien añadió que la moneda común “es más que una divisa, es un símbolo tangible de unidad europea y de la prosperidad que el proyecto europeo continúa ofreciendo en todo nuestro continente”.






