El primer ministro francésFrançois Bayrou ha criticado muy duramente el acuerdo alcanzado por la Comisión Europea con Estados Unidos, que establece un arancel del 15% para la mayoría de los productos, como «un día sombrío» para Europa.
En un mensaje críptico en su cuenta en X, Bayrou reconoce su frustración ante el hecho de que «una alianza de pueblos libres, reunidos para afirmar sus valores y defender sus intereses, se ha resignado a la sumisión».
Accord Van der Leyen-Trump : c’est un jour sombre que celui où une alliance de peuples libres, rassemblés pour affirmer leurs valeurs et défendre leurs intérêts, se résout à la soumission.
— François Bayrou (@bayrou) July 28, 2025
El escueto comunicado llegó precedido de las críticas lanzadas desde varios departamentos del Gobierno francés. «Estados Unidos ha decidido imponer una nueva ley de la selva por la fuerza», declaró el ministro de Comercio Exterior Laurent Saint-Martin en una entrevista con France Inter, recogidas por el diario El Mundo.
«Yo no quiero que nos quedemos en lo que pasó el domingo», declaró Saint-Martin, referencia al acuerdo sellado en Escocia por la presidenta de la Comisión Europea Ursula von del Leyen y el presidente Trump. «Eso sería como asumir que Europa no es una potencia económica ¿Es la Unión Europea una fuerza? Si queremos que la respuesta sea sí, entonces aún no hay nada decidido».
El ministro delegado para Asuntos Europeos, Benjamin Haddad, fue de hecho el primero en calificar el acuerdo como «desequilibrado», en los mismos términos usados por el ministro de Industria y Energía Marc Ferraci: «Es un acuerdo que aporta estabilidad, pero sigue siendo desequilibrado».
«Seamos claros: la situación actual no es satisfactoria ni sostenible», agregó por Benjamin Haddad, que desctacó la «coerción económica» y el desprecio a las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por parte de la Adminstración Trump. «Debemos sacar rápidamente la conclusiones o nos arriesgamos a ser aniquilados».
Haddad destacó al menos que el acuerdo exime a sectores clave para la economía francesa (como la areonáutica, las farmacéuticas y las bebidas alcohólicas) y también excluye concesiones para sectores agrícolas sensibles, además de preservar la normativa europea en temas como la tecnología digital y la sanidad. Aun así, interpretó el forcejeo con la Administración Trump como una llamada de atención: «Si los europeos no despiertan, los problemas de los demás serán relativos comparados con nuestra desconexión».
La clase política francesa se sumó a las críticas, de derecha a izquierda. Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, calificó el acuerdo como «un fiasco político, económico y moral». Le Pen acusó a Von der Leyen de «capitular antes nuestra soberanía industrial, energética y militar». «Francia nunca habría aceptado una cláusulas tan asimétricas», advirtió.
«Se le ha cedido todo a Trump», lamentó por su parte el líder de La Francia Insumisa Jean-Luc Mélenchon, que calificó el acuerdo como «un mal chiste» e hizo un llamamiento «a la insubordinación ante el imperio». El eurodiputado socialista Pierre Jouvert equiparó por su parte el acuerdo con el «vasallaje» de Europa.
«Estamos ante un tratado desigual en el que una parte paga el 15% de aranceles aduaneros y la otra no», declaró por su parte el ex primer ministro y posible aspirante a la presidencia con La Francia Humanista Dominique Villepin. «Es una ilusión creer que Donald Trump se va a parar ahí. Estamos más ante un tributo que ante un tratado».






