Los ministros de Economía de la Eurozona se reunieron este viernes en Varsovia para debatir los efectos de los aranceles impuestos por la administración Trump, la importancia de mantener la unidad dentro de la eurozona frente a los desafíos económicos globales, y el compromiso de la Unión Europea de continuar con reformas internas para fortalecer la región.
El Eurogrupo subrayó la importancia de proteger los intereses de la UE y de defender el orden económico global basado en reglas. El comisario europeo, Valdis Dombrovskis, destacó que, aunque la UE valoró positivamente la pausa de 90 días en los aranceles recíprocos superiores al 10%, los aranceles sobre el acero, el aluminio, los automóviles y las autopartes siguen vigentes, lo que mantiene un impacto significativo en las economías de ambas regiones.
Dombrovskis explicó que, debido a la rapidez con la que cambian los desarrollos, es difícil evaluar completamente el impacto de estos aranceles en las perspectivas económicas de la UE. No obstante, señaló que el impacto sobre Estados Unidos podría ser considerable, con una posible reducción de su PIB entre un 0.8% y un 1.4% hasta 2027. Esta caída estaría relacionada con la disminución del poder adquisitivo de los consumidores, el aumento de los costos de bienes intermedios importados y la caída de la confianza de los inversores.
El comisario también subrayó que, si los aranceles se perciben como permanentes o si se implementan más medidas en respuesta, el impacto económico podría aumentar. Para la UE, el impacto en el PIB sería más moderado, alrededor del 0.2%, aunque, en caso de nuevas contramedidas, este podría elevarse hasta el 0.5% o 0.6%. Dombrovskis dejó claro que «Europa no inició esta confrontación y Europa no quiere esta confrontación», reafirmando la disposición de la Comisión Europea para negociar una solución mutuamente beneficiosa mientras sigue defendiendo sus intereses mediante contramedidas.
Recordó además que los aranceles impuestos van en contra de la lógica económica y política de la asociación comercial transatlántica, una de las más grandes del mundo, que alcanzó los 1.6 billones de euros en 2023.
En paralelo, se discutió la unidad dentro de la eurozona y la necesidad de mantener una respuesta colectiva frente a los desafíos económicos globales. El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, destacó que todos los ministros de Finanzas coincidieron en la importancia de una postura unificada ante estos desafíos. «La Eurozona sigue comprometida con una forma de comercio basada en reglas, y nuestra unidad es esencial para responder adecuadamente a los retos que enfrenta la economía global», señaló Donohoe.
Los ministros reafirmaron su compromiso de fortalecer la cohesión económica de la eurozona, asegurando que la política económica debe ser coordinada para adaptarse a los cambios globales y proteger la estabilidad a largo plazo del euro. En este contexto, subrayaron la necesidad de avanzar con proyectos clave como el euro digital y la creación de una unión de inversión y ahorro para reforzar la resiliencia económica de la región.
El fortalecimiento del mercado único y la coordinación de políticas dentro de la UE también fueron temas destacados. Donohoe insistió en que la integración y la cooperación económica son fundamentales, ya que constituyen la mayor fortaleza de la región. Asimismo, los ministros coincidieron en la urgencia de avanzar con reformas que promuevan la competitividad de la eurozona y diversifiquen las relaciones comerciales de la UE en tiempos de creciente incertidumbre global.
En relación con las futuras reuniones de primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Dombrovskis resaltó que la UE sigue comprometida con el orden internacional basado en reglas y continuará trabajando en foros multilaterales como el G20 y el G7 para fomentar la cooperación internacional ante estos tiempos inciertos.
En cuanto a los mercados financieros, Dombrovskis y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, coincidieron en que, a pesar de la volatilidad, los mercados de bonos dentro de la eurozona siguen funcionando de manera ordenada.
Lagarde subrayó que, a pesar de las fluctuaciones en los mercados globales, la infraestructura financiera de la eurozona se mantiene estable. Además, aunque el BCE no tiene un objetivo explícito sobre el tipo de cambio, la presidenta del BCE indicó que se sigue monitoreando la situación de las divisas, ya que las variaciones pueden afectar la inflación y las condiciones económicas generales de la región.
En relación con las intervenciones en los mercados financieros de Estados Unidos, Lagarde afirmó que existe un diálogo regular entre los presidentes de los principales bancos centrales, pero subrayó que cualquier intervención específica no sería apropiada para ser comentada públicamente.






