En plena crisis de incendios que afecta a España y Portugal este verano, el sistema europeo Copernicus se ha convertido en una herramienta esencial para coordinar la respuesta. Sus satélites están proporcionando imágenes actualizadas sobre la extensión de los fuegos, la dirección de los frentes y el impacto sobre poblaciones y ecosistemas, datos que permiten a las autoridades nacionales y a la Unión Europea movilizar con rapidez medios terrestres y aéreos. Al mismo tiempo, sus servicios de monitorización atmosférica ofrecen información en tiempo real sobre la calidad del aire y la propagación del humo, facilitando medidas de protección para la salud pública.
Un sistema único de observación de la Tierra
Copernicus es, junto a Galileo, uno de los grandes proyectos estratégicos de la UE. Se trata del sistema de observación de la Tierra más avanzado del mundo, capaz de recopilar, procesar y difundir información geoespacial en tiempo casi real. Nacido en 2014 como evolución del proyecto GMES, Copernicus es hoy un pilar de la autonomía estratégica europea.
¿Cómo funciona?
El programa combina dos fuentes de datos:
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Constelación de satélites Sentinel, desarrollados por la Agencia Espacial Europea, que proporcionan imágenes ópticas, radar y mediciones atmosféricas de alta precisión.
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Red de sensores en tierra, mar y aire, que validan y complementan los datos satelitales.
Toda esta información se procesa en servicios operativos comunes y se ofrece de forma abierta y gratuita a autoridades, empresas, investigadores y ciudadanos.
Utilidades estratégicas
Copernicus cubre seis grandes áreas: medio ambiente y cambio climático, gestión de emergencias, seguridad, vigilancia marina, atmósfera y tierra. Sus aplicaciones son múltiples: desde cartografiar los incendios forestales y las inundaciones hasta medir la contaminación urbana, planificar la agricultura de precisión o controlar vertidos en los océanos.
En la crisis sanitaria del Covid-19 demostró su utilidad al monitorizar la calidad del aire durante los confinamientos. Hoy, su papel resulta igualmente clave para gestionar fenómenos extremos ligados al cambio climático, como las olas de calor, la sequía o los grandes incendios forestales.
Un proyecto estratégico de la UE
Con un presupuesto superior a los 5.000 millones de euros en el actual Marco Financiero Plurianual, Copernicus simboliza la capacidad de la Unión para generar bienes públicos globales a través de la cooperación científica, tecnológica e industrial. Se gestiona de forma conjunta entre la Comisión Europea, la ESA y los Estados miembros.
Más allá de su valor medioambiental y científico, Copernicus es también un motor económico: miles de pymes europeas utilizan sus datos para crear servicios innovadores en sectores como la movilidad inteligente, la seguridad climática o la planificación urbana.
Conclusión
La aportación de Copernicus en la actual crisis de incendios en la Península Ibérica ilustra la función de este programa como infraestructura crítica europea. Sus satélites no solo miden la magnitud de la emergencia, también refuerzan la capacidad de respuesta común, consolidando a la UE como actor global en observación de la Tierra y en la lucha contra el cambio climático.






