La Comisión Europea ha aprobado un esquema de ayuda estatal por un valor de 3.1 mil millones de euros destinado a apoyar la producción de electricidad en plantas de cogeneración de alta eficiencia (CHP) en España. Esta medida forma parte de la implementación del Plan Nacional de Energía y Clima de España y, según el Ejecutivo comunitario, está alineada con los objetivos de eficiencia energética de la Unión Europea.
Bruselas informó este miércoles que, tras evaluar el esquema conforme a las normas de ayudas estatales de la UE, ha concluido que este tiene un efecto incentivador, ya que los beneficiarios no llevarían a cabo las inversiones en plantas de cogeneración sin el apoyo público.
Señaló que el esquema se considera «necesario y adecuado» para aumentar la eficiencia energética y acelerar la transición verde, sin distorsionar indebidamente la competencia en el mercado único de la UE.
La evaluación también concluyó que los efectos positivos de la ayuda «compensan cualquier posible efecto negativo sobre la competencia y el comercio entre Estados miembros».
En este sentido, el programa apoyará la descarbonización en España, especialmente mediante el incremento de la eficiencia energética a través de la producción de electricidad en cogeneración de alta eficiencia, en línea con el Pacto Industrial Limpio, «sin distorsionar indebidamente la competencia en la UE».
El programa tiene una duración de 10 años y está diseñado para beneficiar a los operadores de instalaciones nuevas o sustancialmente reformadas que cumplan con la definición de cogeneración de alta eficiencia establecida en la Directiva de Eficiencia Energética de la UE.
Las plantas beneficiarias deberán estar ubicadas en España y podrán emplear tecnologías alimentadas por gas natural, biolíquidos, biogás y biomasa sólida.
Para los proyectos que utilicen gas natural, se exigirá que incluyan elementos y equipos que permitan el uso de al menos un 10% de hidrógeno renovable, con el fin de reducir la dependencia del gas natural.
La ayuda se otorgará en forma de una prima de retribución, que constará de una compensación por las inversiones, determinada mediante subastas competitivas, y una compensación por las operaciones, calculada y actualizada trimestralmente en función de variables de mercado, como los precios de la electricidad, los costes del combustible y los precios del CO₂, siguiendo una metodología transparente.






