La Comisión aprobó este martes el primer Proyecto Importante de Interés Común Europeo (‘IPCEI’) destinado a la investigación de enfermedades para las que no existen medios de prevención o tratamiento.
Como parte del proyecto “Med4Cure”, en el que participan Bélgica, Francia, Hungría, Italia, Eslovaquia y España, trece empresas, incluidas nueve pequeñas y medianas empresas, emprenderán 14 proyectos “altamente innovadores”.
Bruselas aprobó hasta 1.000 millones de euros de ayuda estatal de los seis Estados miembros para el primer Proyecto Importante de Interés Común Europeo en el sector sanitario que tiene como objetivo acelerar los avances médicos y fortalecer la industria sanitaria de la Unión Europea a través de la investigación de nuevos fármacos, en particular para necesidades médicas no cubiertas como las enfermedades raras, y desarrollando procesos de producción de productos farmacéuticos innovadores y más sostenibles.
Los participantes de Med4Cure se enfocarán en cuatro áreas principales. Primero, en la recopilación, estudio y digitalización de células y muestras biológicas, desarrollando una red de biobancos que mejorará la comprensión de diversas enfermedades a través de la recolección y compartición de datos de células, tejidos y sangre.
Otra de las claves será la creación de modelos preclínicos para probar nuevas terapias y métodos de diagnóstico, transformando el conocimiento científico en tratamientos efectivos, como en el caso de la diabetes y las enfermedades cardíacas.
Abordarán también la validación de nuevos tratamientos, vacunas y terapias genéticas, con proyectos que incluirán productos de terapia avanzada para restaurar la córnea en pacientes con discapacidad visual.
Por último, se enfocarán en desarrollar tecnologías más innovadoras y sostenibles para la producción de productos farmacéuticos, reduciendo el uso de energía y agua.
La vicepresidenta ejecutiva encargada de la política de competencia, Margarethe Vestager, afirmó que Med4Cure mejorará la calidad de la atención sanitaria y mejorará la preparación de Europa para las crisis sanitarias, contribuyendo al mismo tiempo a la transición verde de la industria farmacéutica. La Comisión Europea aprobó las ayudas estatales tras considerar que el IPCEI también implica “importantes riesgos tecnológicos y financieros”, por lo que “el apoyo público es necesario para incentivar a las empresas a realizar la inversión”. Se prevé que la financiación pública de hasta 1.000 millones de euros aportada por los Estados miembros desbloquee otros 5.900 millones de euros en inversiones privadas.
Vestager enfatizó que la ayuda aprobada”garantizará que todos estos beneficios para los ciudadanos de la UE se consigan sin distorsionar indebidamente la competencia”. La Comisión aseguró que la ayuda a empresas individuales” se limita a lo necesario y no falsea indebidamente la competencia”.
Bruselas ha verificado que los importes máximos totales de ayuda previstos se ajustan a los costes subvencionables de los proyectos y sus déficits de financiación.






