La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó este martes ante el Parlamento Europeo su ambiciosa iniciativa «ReArm Europe», con la que se busca movilizar hasta 800.000 millones de euros en defensa. Durante su intervención, subrayó la necesidad de incrementar el gasto militar, señalando que «actualmente destinamos menos del 2% de nuestro PIB a defensa y debemos superar el 3%». No obstante, enfatizó que la mayor parte de estas nuevas inversiones deberá provenir de los Estados miembros.
La propuesta ya cuenta con el respaldo de los Jefes de Estado y de Gobierno, tras ser avalada en la cumbre extraordinaria del pasado 6 de marzo, donde la jefa del Ejecutivo comunitario anunció que las primeras iniciativas legislativas concretas sean presentadas antes del 20 de marzo.
Durante el debate sobre la arquitectura de defensa europea en el Parlamento, en el que también participó el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, Von der Leyen hizo hincapié en la urgencia de reforzar la defensa común. Citando a Alcide de Gasperi, advirtió que la paz en la Unión Europea ya no puede darse por sentada y que Europa enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes.
«Es el momento de garantizar la paz mediante la fuerza y asumir con determinación la responsabilidad de la defensa europea», afirmó. Subrayó, además, que Rusia destina más recursos a su defensa que toda Europa en conjunto, por lo que la producción armamentística del continente debe aumentar significativamente.
Para lograrlo, explicó que el plan ReArm Europe permitirá a los Estados miembros aumentar su gasto en defensa mediante la cláusula de escape nacional. También facilitará la movilización de hasta 150.000 millones de euros en préstamos estratégicos a través del instrumento SAFE y fomentará la inversión privada con el respaldo del Banco Europeo de Inversiones. Von der Leyen destacó, además, la importancia de la adquisición conjunta de armamento para fortalecer la industria de defensa europea.
Concluyó su intervención asegurando que ha llegado el momento de construir una Unión Europea de Defensa que garantice la seguridad del continente y reafirmó que Europa estará a la altura del desafío.
Reacciones de los grupos parlamentarios
El líder del PPE, Manfred Weber, advirtió que «el mundo está agitado y debemos despertar y ser responsables». Señaló que Europa no puede depender de Washington ni de Moscú para su seguridad y criticó la falta de normalización en la industria militar europea: «Tenemos más de 17 modelos de tanques diferentes. Necesitamos estandarización, contratos públicos y agilizar los procesos de licitación». También pidió proyectos conjuntos para misiles, drones, una brigada de ciberdefensa y un sistema de vigilancia por satélite independiente de Estados Unidos. Asimismo, urgió a responder a la propuesta francesa sobre un escudo nuclear europeo.
Desde el Grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), su presidenta Iratxe García, destacó que el posible regreso de Donald Trump y su acercamiento a Vladimir Putin refuerzan la necesidad de autonomía en defensa. «Rearmar Europa es un paso positivo, pero es solo el primero», afirmó. Advirtió que no todos los países tienen el mismo músculo fiscal para alcanzar los 650.000 millones de euros de inversión y propuso que los 150.000 millones en préstamos de deuda común sean la base de un nuevo instrumento financiero inspirado en el NextGenerationEU. También abogó por incautar activos rusos congelados para financiar el rearme de Ucrania y permitir el uso de armas europeas para atacar objetivos militares en suelo ruso.
Patriotas por Europa criticó la dependencia de Europa de Estados Unidos y Rusia en defensa, industria y energía. Su presidente, Jordan Bardella, advirtió de que «una nación que no domina ni sus armas ni su economía está condenada a sufrir la historia en vez de escribirla», afirmó. Planteó dos prioridades: la paz, a través de la diplomacia, y la independencia, fortaleciendo la autonomía de cada nación europea. Enfatizó el papel de Francia como actor clave en esta estrategia, debido a su capacidad militar y su disuasión nuclear.
Por su parte, Nicola Procaccini, copresidente de ECR, valoró que el Consejo Europeo «vuelva a la realidad» con esta iniciativa, pero lamentó la falta de claridad en la financiación del plan y su integración en la OTAN. «Invertir en defensa es un acto de dignidad y respeto hacia nuestras naciones», subrayó, rechazando que «ReArm Europe» sea una reacción a la administración Trump. Coincidió con Macron y Meloni en la necesidad de fortalecer la autonomía europea sin depender exclusivamente de Estados Unidos.
La presidenta del Renew Europe, Valérie Hayer, alertó sobre el cambio en las alianzas globales y la necesidad de que Europa tome el control de su defensa. Criticó las recientes decisiones de Estados Unidos bajo Trump y afirmó que «nuestro mundo es cada vez más hostil». Propuso un préstamo común para el gasto militar y una mayor integración operativa de los ejércitos europeos. Los liberales pidieron una aplicación estricta de las leyes de la UE contra la interferencia extranjera y priorizar la iniciativa «Escudo Democrático».
Desde Los Verdes/ALE, Bas Eickhout expresó el apoyo de su grupo a la iniciativa, pero cuestionó su falta de enfoque europeo, señalando que solo 150.000 millones de los 800.000 millones previstos provendrían de fondos comunitarios. Los Verdes insistieron en que “es esencial realizar inversiones audaces para garantizar una paz estable y duradera para el pueblo de Ucrania”. En ese sentido, señalaron que los países de la UE deben poner en común partes de sus presupuestos de defensa y realizar adquisiciones conjuntas para prestar apoyo adicional a Ucrania y ampliar las capacidades convencionales de Europa.
La Izquierda criticó la deriva militarista de Von der Leyen y la Comisión Europea, acusándola de abandonar la diplomacia en la guerra de Ucrania. El copresidente del grupo, Martin Schirdewan, señaló que «estamos ante un tremendo fracaso de la política europea», afirmaron. En ese sentido, rechazaron el aumento de la deuda pública para comprar armas estadounidenses y pidieron inversiones en industria y seguridad energética. También instaron a fortalecer la ONU y adoptar una política exterior más equilibrada.
Europa de las Naciones Soberanas denunció que Europa ha quedado al margen de los esfuerzos de paz y cuestionaron el destino de los fondos enviados a Ucrania. Acusaron a la UE de ignorar problemas de gobernanza en Kiev y de acercar al continente a una tercera guerra mundial. «Debemos abandonar la fantasía de la adhesión de Ucrania a la UE y la OTAN», concluyeron.
Mientras algunos grupos apoyan «ReArm Europe» como un paso necesario hacia la autonomía estratégica, otros alertan sobre su impacto fiscal y el riesgo de una mayor militarización. La iniciativa deberá enfrentar estos desafíos en las próximas semanas, con la presentación de propuestas legislativas concretas antes del 20 de marzo.






