La economía de la zona del euro se ha recuperado con fuerza tras la pandemia y ha capeado las consecuencias de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, en particular en lo que respecta al shock de los precios de la energía.
Según han señalado los eurodiputados, la economía ha entrado en 2023 con una base más saludable de lo esperado a pesar de la alta inflación. Además, los precios de la energía han disminuido significativamente en comparación con el pico del verano pasado, aunque siguen siendo altos según los estándares históricos. Por otro lado, la inflación general parece haber alcanzado su punto máximo, pero se mantendrá elevada durante algún tiempo, y la inflación subyacente seguirá moviéndose hacia arriba, mientras que los mercados laborales se están comportando con fuerza, con la tasa de desempleo en niveles mínimos históricos. No obstante, han afirmado que se espera que el crecimiento siga siendo moderado en 2023 y se recupere gradualmente en 2024.
Si bien la incertidumbre en torno a las perspectivas, especialmente en relación con los factores geopolíticos y energéticos, sigue siendo elevada, los riesgos para el crecimiento parecen más equilibrados que antes. Esto refuerza la necesidad de que la política fiscal siga siendo ágil en el futuro.
Han asegurado además, estar de acuerdo en que durante 2023-24, las políticas fiscales prudentes deben tener como objetivo garantizar la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo, al tiempo que aumentan el crecimiento potencial de manera sostenible y abordan las transiciones ecológicas y digitales y los objetivos de resiliencia a través de inversiones y reformas.
La política fiscal contribuirá, además, a garantizar la estabilidad de la economía de la zona del euro y facilitará la transmisión efectiva de la política monetaria en un entorno de alta inflación. A la luz de las perspectivas económicas y en un contexto de alta inflación y condiciones de financiamiento más estrictas, han reiterado que no se justifica un estímulo fiscal de base amplia a la demanda agregada y que seguirán de cerca el impacto en la demanda agregada y en la orientación fiscal de las medidas adicionales de apoyo a la energía o la prolongación de las existentes teniendo en cuenta también la incertidumbre de la evolución de los precios de la energía.
Dados los fuertes efectos indirectos en los mercados energéticos y para las economías de la zona del euro, se van a coordinar sus medidas para preservar la igualdad de condiciones y la integridad del mercado único. Hasta ahora, esas medidas han mitigado el excesivo impacto inicial de la crisis del precio de la energía en las empresas y los consumidores. Sin embargo, los costos fiscales pesan sobre las finanzas públicas y han asegurado estar pasando gradualmente de un apoyo de base amplia a medidas más específicas con un mejor diseño, eficiencia y asequibilidad
De cara al futuro, han confirmado estar decididos a continuar con sus esfuerzos de coordinación antes del próximo invierno y continuar protegiendo a los hogares más vulnerables y las empresas viables.






