Por otro lado, las tasas al consumo y renta suponen ocho de cada diez euros.
Los impuestos relacionados con el patrimonio representaron un 5,8% de la recaudación fiscal en el bloque comunitario y los aplicados a los créditos del capital, donde se incluye el impuesto de sociedades, que supone un 16,2%.
A su vez, los impuestos sobre el trabajo, en particular el de la renta, representaron más de la mitad de lo recaudado por el fisco (50,6 %) y las tasas al consumo, como el IVA, el 27,3 %, según el estudio de Oxfam, que usa datos de Eurostat y la Comisión Europea.
«Los impuestos que afectan desproporcionadamente a los europeos corrientes – al consumo y trabajo – generan 13 veces más ingresos que los impuestos sobre el patrimonio, que son pagados sobre todo por los superricos», afirmó la organización en un comunicado.
En España los impuestos se distribuyen de manera similar: el 50,6 % de la recaudación procede de impuestos al trabajo, el 25,77 % de tasas al consumo, un 14,9 % de gravar las rentas del capital y un 8,72 % de impuestos sobre el patrimonio.
Pese a que tanto ciudadanos adinerados como pobres pagan los impuestos sobre renta, el impacto es mucho mayor en estos últimos, debido a que supone un porcentaje mayor de sus ingresos. Gran parte de la clase obrera destina la mayoría de sus ingresos a servicios básicos como comida o alquiler.






