Este viernes, la Comisión Europea aprobó una adenda al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para destinar 1.241 millones de euros a las regiones españolas gravemente afectadas por la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) de octubre de 2024. Las Comunidades más beneficiadas serán Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía, que recibirán fondos destinados a infraestructuras, prevención de riesgos climáticos, recuperación hidráulica, empleo y modernización económica.
En octubre de 2024 la DANA causó daños severos en infraestructuras públicas, redes de transporte, espacios agrícolas, cauces, y dejó a numerosos municipios en situación crítica tras lluvias torrenciales e inundaciones. Las ayudas de emergencia permitieron hacer frente a los daños más urgentes, pero las pérdidas económicas y sociales –así como la necesidad de mejorar la capacidad de respuesta frente a eventos extremos– llevaron al Gobierno a plantear una adenda al plan de recuperación con foco en la resiliencia a largo plazo.
El nuevo paquete de 1.241 millones se estructurará en seis grandes bloques de actuaciones: movilidad e infraestructuras verdes (por ejemplo transporte sostenible), recuperación de infraestructuras hidráulicas, agrícolas y medioambientales, restauración hidrológico-forestal, mejora de sistemas de alerta y predicción, prevención de catástrofes naturales con proyectos como la constelación ESCA+ de satélites, dinamización socioeconómica y empleo en las zonas afectadas, apoyo al ICEX para exportaciones, y una línea especial del ICO con componente no reembolsable para empresas productivas que afronten shocks externos.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, valoró la medida como “una respuesta necesaria” para reforzar la resiliencia económica y social en territorios ya golpeados por fenómenos meteorológicos extremos. Además, esta adenda da cobertura financiera a los gastos ya ejecutados bajo las ayudas urgentes, pero apunta a ir más allá: modernizar infraestructuras, mejorar la prevención, y que las comunidades afectadas no sólo recuperen lo perdido, sino que estén mejor preparadas para afrontar futuros desastres naturales.





