La Comisión ha publicado este jueves el Informe sobre el Estado de la Unión de la Energía 2025 y el Informe sobre los Progresos en la Acción Climática 2025 que lo acompaña.
Según ha informado la Comisión, estos documentos muestran los importantes avances logrados por la UE en la transición hacia una Unión de la Energía sólida e integrada, mediante el progreso en la transición hacia la energía limpia con un mayor uso de energías renovables, la resolución del problema de los precios elevados y volátiles de la energía y su asequibilidad, y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Esto está aumentando la competitividad, la descarbonización y reforzando la seguridad e independencia energéticas, al tiempo que reduce la dependencia de la UE de los combustibles fósiles importados, según informa la Comisión Europea.
Los informes confirman una vez más que la UE está bien encaminada para cumplir su objetivo climático de 2030 de reducir las emisiones netas de GEI en al menos un 55 % con respecto a los niveles de 1990, con una disminución del 2,5 % en 2024 en comparación con 2023. Los informes también describen cómo la UE ha abordado los desafíos nacionales y mundiales en constante evolución y destacan el papel crucial de la energía limpia y asequible y los esfuerzos continuos para reducir las emisiones en el logro de los objetivos de seguridad, independencia energética, competitividad y neutralidad climática de la UE.
A largo plazo, una auténtica Unión Energética que se base en la generación de energía limpia de origen nacional y en una mayor eficiencia energética reducirá aún más la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles, disminuirá estructuralmente los precios de la energía y contribuirá a alcanzar nuestros objetivos climáticos.
La implementación del Plan de Acción de Energía Asequible y el Pacto Industrial Limpio de la UE avanza según lo previsto y sigue siendo crucial para aliviar la situación de nuestras industrias y consumidores tanto a corto como a largo plazo. No obstante, los precios medios de la energía en Europa siguen siendo superiores a los de nuestros competidores y presentan grandes diferencias entre los Estados miembros, lo que dificulta la competitividad de los principales actores industriales y de la economía en general. Por ello, la Comisión se toma este asunto muy en serio e intensifica sus esfuerzos para reducir los precios de la energía, basándose en un conjunto de siete medidas clave para proporcionar un alivio rápido y duradero a las industrias y los consumidores. Esta es una prioridad absoluta para la UE y sus Estados miembros.






