Los países de la CELAC y la Unión Europea firmaron este domingo en Santa Marta una declaración conjunta para fortalecer la cooperación en comercio, infraestructura y conectividad digital. Ambas regiones se comprometieron a profundizar sus «lazos históricos basados en valores compartidos como la democracia, los derechos humanos y el respeto al derecho internacional» y reafirmaron su apoyo a un sistema multilateral de comercio abierto y acordaron avanzar en la reforma de la OMC.
Pese a celebrarse en un contexto marcado por varias ausencias, el presidente Petro destacó el éxito del encuentro. Entre las ausencias más notables estuvieron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien había confirmado su asistencia pero decidió no viajar, así como el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, quienes también optaron por no asistir.
En ese contexto, Petro había denunciado que “fuerzas ajenas a la paz de América” estaban intentando debilitar el evento, y afirmó que «en la nueva geopolítica fósil y antidemocrática, se busca que los pueblos que desean la libertad y la democracia no se junten».
En un contexto global marcado por tensiones y conflictos, las partes subrayaron en la declaración conjunta la necesidad de «un orden internacional más justo, equitativo y democrático», reafirmando su rechazo «a la amenaza o al uso de la fuerza» en las relaciones internacionales.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien fue el anfitrión del encuentro y copresidió la reunión junto al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, destacó la importancia de la «multilateralidad», resaltando que esta implica la colaboración de naciones diversas y culturas diferentes para encontrar soluciones comunes. En sus palabras, no se trata de «una nación que domina a otra, subordina o impone», sino de una «intención de construir salidas comunes».
Por su parte, Antonio Costa subrayó que la relación entre los países de la CELAC y la Unión Europea es «una relación entre iguales», construida sobre valores e historia compartidos, así como una visión común del mundo. El presidente del Consejo Europeo destacó que, a pesar de las diferencias ideológicas, 60 países de ambos continentes lograron ponerse de acuerdo mediante el diálogo. «Lo que el mundo multipolar actual requiere es cooperación multilateral», afirmó Costa.
La declaración conjunta subraya la importancia de mantener un «sistema multilateral de comercio basado en normas, abierto, transparente e inclusivo», con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como pilar central. Ambas regiones acordaron «trabajar conjuntamente en la reforma y modernización de la OMC», así como avanzar en la ampliación de acuerdos comerciales ya existentes.
En ese contexto, se destacó el papel de la iniciativa europea Global Gateway, diseñada para promover «asociaciones mutuamente beneficiosas» y financiar proyectos de interconexión energética, infraestructura sostenible y resiliencia productiva en América Latina y el Caribe.
Costa presentó además un nuevo paquete de proyectos, que incluye iniciativas como la conectividad digital vía satélite, que llevará internet a las zonas más remotas de la región. También se mencionó la extensión del programa de cable Bella a América Central y Perú, así como la integración de las redes eléctricas de América Latina y el Caribe, con 22 proyectos para crear sistemas eléctricos más seguros y eficaces.
Destacó también la creación de una nueva red de supercomputadoras que conectará Europa y América Latina, impulsando la innovación, la investigación y los partenariados tecnológicos.
En el ámbito internacional, la declaración expresa una «profunda preocupación por la guerra en curso contra Ucrania» y apoya «todos los esfuerzos encaminados a lograr un alto el fuego sostenible» que permita una paz «justa, integral y duradera».
Los países reafirmaron su «firme compromiso con una paz amplia, justa y duradera» en Gaza, basada en la solución de dos Estados, y condenaron tanto los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023 como la «escalada de violencia en la Cisjordania ocupada». Asimismo, pidieron «garantizar un acceso inmediato y sin trabas» a la ayuda humanitaria en Gaza.
La declaración también reconoció el apoyo al proceso de paz en Colombia y subrayó la necesidad de reforzar la cooperación para la estabilidad en el Caribe y Haití. Respecto a la disputa por las Islas Malvinas, el texto menciona que «la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC», que promueve el diálogo y el respeto al derecho internacional. En cuanto a Cuba, los Estados participantes reiteraron «la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto contra la isla».
Se acordó además «reforzar la cooperación para desmantelar las redes delictivas transnacionales», en particular aquellas vinculadas al narcotráfico, el tráfico de armas, la ciberdelincuencia y la trata de personas, siempre «con pleno respeto a los derechos humanos». En cuanto a la migración, se destacó el compromiso de promover una movilidad «regular, segura y ordenada».
La declaración dejó constancia de que varios países se desasociaron de ciertos párrafos, incluyendo aquellos relativos a Palestina, Cuba, género y la Agenda 2030. También se informó que Venezuela decidió retirarse de la declaración.





