El Parlamento Europeo incluyó en la agenda de su pleno de marzo un debate sobre las amenazas arancelarias de Donald Trump, sin saber que estas se materializarían dos días antes de la sesión. El presidente estadounidense anunció el pasado domingo la imposición de un 25% de aranceles a las exportaciones europeas de acero y aluminio, lo que provocó una rápida respuesta por parte de Bruselas.
El comisario Maroš Šefčovič, quien participó en el debate este martes titulado “Preparación para una nueva era comercial: ¿cooperación multilateral o aranceles?”, mantuvo la línea del comunicado previamente emitido por la Comisión Europea, calificando los aranceles como «injustificados y contraproducentes», dadas las estrechas interconexiones de las cadenas de producción transatlánticas.
La Comisión señala que la imposición de los aranceles de Trump sería «ilegal y contraproducente»
Šefčovič aseguró que la UE responderá «de manera firme y proporcional con medidas de represalia», aunque destacó la disposición al diálogo: «Estamos listos para negociar y abiertos a soluciones consensuadas cuando sea posible». Además, subrayó la importancia de un comercio basado en reglas y el fortalecimiento de los instrumentos de defensa comercial.
Mientras los liberales y los grupos de izquierda abogaron por una respuesta firme, apoyando la imposición de aranceles como medida frente a la política de Trump, la extrema derecha propuso un enfoque más pragmático, orientado hacia la cooperación con la nueva administración estadounidense.
🇪🇺LIVE now – #EPlenary debate with Council and Commission on EU preparedness for a new trade era: multilateral cooperation or tariffs
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— EP PressService (@EuroParlPress) February 11, 2025
El Partido Popular Europeo, como principal grupo de la Eurocámara, insistió en la necesidad de mantener una relación sólida con EE.UU., considerándolo un socio estratégico clave. Jörgen Warborn, portavoz del grupo de Comercio Internacional, advirtió sobre el riesgo de una escalada: «Un intercambio de golpes no va a funcionar». Aunque reconoció la necesidad de responder a los aranceles, enfatizó que se debe actuar «respetando las normas de la OMC» y apostó por fortalecer alianzas globales: «Necesitamos rodearnos de socios estratégicos en todo el mundo».
El grupo S&D adoptó una postura más crítica contra la administración Trump y su política proteccionista. Iratxe García denunció que «el proteccionismo amenaza con destruir el progreso del comercio», y acusó a la extrema derecha de no ofrecer soluciones reales: «¿Qué propone la extrema derecha de los falsos patriotas? ¿Arrodillarse ante Trump mientras su delirio proteccionista encarece precios y pone en riesgo millones de empleos?».
El grupo socialista pidió una respuesta contundente con «firmeza y un enfoque estratégico para proteger a la clase trabajadora», respaldando el refuerzo del mercado único, la diversificación de acuerdos comerciales y la aplicación de «aranceles estratégicos» en sectores clave.
Brando Benifei, coordinador socialdemócrata de Comercio Internacional y presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con EE.UU., insistió en la necesidad del diálogo, pero advirtió que, si Trump persiste, «debemos reaccionar con rapidez y firmeza mediante contraaranceles y medidas no arancelarias para priorizar la compra de productos europeos».
Renew Europe lamentó la decisión de Trump y pidió una respuesta contundente. Valerie Hayer fue tajante: «Si quiere jugar duro, la UE jugará duro. Este es el único tono que Trump escuchará». En un comunicado, el grupo instó a la UE a «mantenerse unida y utilizar todos los instrumentos disponibles para responder de manera eficaz y proporcionada».
La eurodiputada liberal Karin Karlsbro advirtió que las guerras comerciales afectan a todos: «Nos hacen más pobres». Llamó a la unidad europea frente a EE.UU.: «Cuando EE.UU. intenta dividirnos, nuestra fuerza reside en la unidad de Europa».
Los Verdes alertaron sobre las consecuencias económicas de los aranceles de Trump, señalando que contribuirán a la inflación y afectarán a la economía europea. Anna Cavazzini criticó a la extrema derecha por «rendir pleitesía a Trump, queriendo doblegarnos y empobrecernos», e instó a la UE a «prepararse para lo que viene y no dejarse chantajear». Propusieron una estrategia clara con «aranceles de represalia, pero inteligentes».
El grupo de La Izquierda aprovechó el debate para cuestionar el sistema global de comercio. Manon Aubry, copresidenta del grupo, afirmó que «esta es la guerra del capitalismo, que enfrenta a las naciones y destruye el planeta». La Izquierda rechazó tanto los aranceles como las políticas neoliberales y criticó el enfoque de la UE: «El falso dilema entre aranceles o más neoliberalismo demuestra la falta de visión de la política comercial europea».
«No podemos ser débiles ante los ataques de Trump, pero tampoco caer en sus mismas estupideces», añadió Rudi Kennes.
La extrema aboga por el diálogo con Trump
La extrema derecha coincidió en criticar la respuesta de la UE y defendió un enfoque que evitara la confrontación con EE.UU. En lugar de represalias, propusieron cooperación con Trump y la reducción de regulaciones internas que, según ellos, afectan la competitividad europea.
Patriotas por Europa, tercera fuerza en el Parlamento, arremetió contra la Comisión Europea por no haberse preparado ante esta situación. Klara Dostalova criticó la inacción de Bruselas: «Estados Unidos impone aranceles y Bruselas se limita a reflexionar». Consideró que en el comercio global «no hay aliados, solo intereses», y abogó por una postura más agresiva: «Si mantenemos esta debilidad, nadie nos tomará en serio».
ECR insistió en la necesidad de cooperar con la administración Trump en lugar de confrontarla. Daniele Polato acusó a la Eurocámara de “hipocresía anti-Trump”, afirmando que Biden también impuso aranceles. En su intervención, advirtió que una guerra comercial desviaría la atención de problemas internos como la crisis económica alemana: «Nuestro problema no es Washington, sino la crisis alemana. Si queremos liderar esta nueva era comercial, debemos cambiar totalmente nuestro enfoque».
Europa de las Naciones Soberanas (ENS) criticó las regulaciones de la UE por restar competitividad a las empresas europeas. René Aust (AfD) consideró que responder con aranceles no resolverá el problema y abogó por una estrategia diferente. «Necesitamos una política comercial más inteligente», señaló. Propuso reducir impuestos para fortalecer la industria europea y explorar vías de cooperación con Trump en lugar de enfrentarlo. «Debemos tender la mano a Trump para colaborar», enfatizó.






