El plenario de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) aprobó este lunes por aclamación el Compromiso de Sevilla, la declaración política que insta a reforzar el sistema financiero global para hacerlo “más inclusivo, equitativo y resiliente”.
Sevilla acogerá desde este lunes y hasta el 3 de julio la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4), una de las grandes apuestas internacionales del Gobierno de Pedro Sánchez y que reúne a líderes de gobiernos, junto con organizaciones internacionales y regionales, instituciones financieras, empresas, sociedad civil y el sistema de Naciones Unidas con el objetivo de fortalecer la cooperación internacional.
Bajo la premisa de que “ningún país puede resolver solo los desafíos que enfrenta el mundo”, el Compromiso de Sevilla llama a reformar el sistema financiero global para hacerlo “más inclusivo, equitativo y resiliente” y a otorgar un papel más relevante a las Naciones Unidas y a las instituciones financieras multilaterales.
Uno de los puntos centrales del Compromiso es la atención prioritaria a los países en situación de vulnerabilidad, como los menos desarrollados, los que no tienen litoral, los pequeños Estados insulares, los países africanos y aquellos afectados por conflictos, según informó la ONU. El objetivo, prosigue, es la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la lucha contra la corrupción y la promoción de sociedades pacíficas y justas.
El plan de acción de este compromiso se articula en cinco grandes ejes: el fortalecimiento de los ingresos públicos nacionales mediante reformas fiscales, mejoras en la transparencia, presupuestos con enfoque de género y sostenibilidad y la digitalización de los sistemas tributarios. También se impulsa una mayor participación del sector privado, facilitando el acceso a financiación para pequeñas empresas, promoviendo inversiones responsables y el uso de instrumentos como bonos verdes y financiación combinada.
Finalmente, el Compromiso de Sevilla incluye propuestas concretas para movilizar más recursos internacionales: aumento de la ayuda oficial al desarrollo, fomento de la cooperación Sur-Sur, reformas en los bancos multilaterales de desarrollo y mecanismos para reducir el coste del capital. Además, se plantean medidas para combatir los flujos financieros ilícitos, recuperar activos corruptos y garantizar la transparencia de la propiedad empresarial. Un paquete ambicioso que aspira a cerrar las brechas de financiación y construir un futuro más justo, verde y seguro para todos.
Pedro Sánchez
Durante la inauguración de la Conferencia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió de que “miles de millones de vidas dependen de las decisiones que tomemos estos días: de si elegimos la ambición frente a la parálisis, la solidaridad frente a la indiferencia y el valor frente a la conveniencia”-
“No podemos caer en la autocomplacencia. Dos de cada cinco familias viven en países que deben invertir más en pagar la deuda que en la educación o salud de sus hijas e hijos”, advirtió. “Esta no es la senda del desarrollo sostenible. Esta es la senda de la frustración. Y también de la injusticia”, añadió.
Por ese motivo, aseguró, la Conferencia es una oportunidad “para alzar nuestra voz frente a los que intentan convencernos de que la rivalidad y la competencia van a marcarle el paso al futuro de la humanidad”. Frente a quienes se oponen a la cooperación internacional, Sánchez afirmó que “en un mundo fragmentado, necesitamos más que nunca un multilateralismo inclusivo y reforzado, con Naciones Unidas en su centro”, añadió.
“No hay un norte y un sur. Solo hay una humanidad que necesita soluciones compartidas a desafíos comunes. Por eso, hoy quiero reivindicar el valor de la empatía, un bien inherente al multilateralismo, que nos permite entender el mundo poniéndonos en la piel del otro”, concluyó.
António Guterres
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que el objetivo de la Conferencia debe ser “reparar y poner en marcha el motor del desarrollo y acelerar la inversión a la escala y velocidad necesarias”, porque, “dos tercios de las metas de los ODS están rezagadas, alcanzarlo requiere una inversión de más de cuatro billones de dólares al año”.
“Con un servicio de la deuda que asciende a 1,4 billones de dólares al año, los países necesitan y merecen un sistema que abarate el costo del endeudamiento, facilite la reestructuración justa y oportuna de la deuda, y prevenga las crisis de deuda en primer lugar”, subrayó Guterres.
Por ello, la Conferencia debe “reparar el sistema mundial de la deuda, que es insostenible, injusto e inasequible” y “triplicar la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo y reorientar los derechos especiales de giro para aumentar la capacidad de préstamo y ayudar a los países en desarrollo a impulsar la inversión”.






