La Comisión Europea ha presentado este miércoles el Pacto Industrial Limpio, su plan para transformar el sector industrial europeo en un motor de competitividad y crecimiento económico a través de la descarbonización y la innovación.El pacto prevé inversiones superiores a 100 mil millones de euros, medidas para garantizar el acceso a materias primas críticas y la creación de incentivos para la producción de tecnologías sostenibles en Europa.
Se trata de la estrategia del Ejecutivo comunitario para impulsar la competitividad del sector industrial a través de la descarbonización, la innovación y la reducción de costos energéticos
Este último es uno de los ejes fundamentales, por lo que el Ejecutivo comunitario ha desarrollado un Plan de Energía Asequible, cuyo objetivo es estabilizar los precios de la electricidad y fomentar el uso de fuentes renovables, promoviendo la electrificación de la industria.
Entre las metas concretas se encuentra la instalación de 100 gigavatios de capacidad de energía renovable anualmente hasta 2030, así como la creación de incentivos para la firma de Acuerdos de Compra de Energía (PPAs) que brinden estabilidad a los consumidores industriales.
Para fortalecer el mercado interno, el pacto introduce medidas para impulsar la demanda de productos sostenibles fabricados en Europa. Para ello se aboga por criterios de sostenibilidad y preferencia europea en la contratación pública, lo que favorecerá a las industrias que cumplan con estándares de producción limpia.
Además, se establecerá un sistema de etiquetado de productos industriales basado en su huella de carbono, comenzando con el acero en 2025 y luego expandiéndose a otros sectores. Este mecanismo permitirá a los fabricantes obtener un valor adicional por sus esfuerzos de descarbonización, al tiempo que ofrecerá información transparente a los consumidores.
100 mil millones de euros en inversiones
“Tenemos que invertir más que nunca en innovación”, señaló la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, citando el informe Draghi y destacando la urgencia de cerrar la brecha de innovación.
En ese sentido, Bruselas anunció que se movilizarán más de 100 mil millones de euros en inversiones, a través del fortalecimiento del Fondo de Innovación, la reforma del programa InvestEU y la creación de un nuevo Marco de Ayudas Estatales. Estas medidas permitirán a los Estados miembros apoyar más eficientemente la adopción de tecnologías limpias y la modernización de la industria.
La seguridad en el acceso a materias primas críticas es otro desafío que el pacto busca abordar. Actualmente, la industria europea depende en gran medida de importaciones de materiales esenciales para la producción de tecnologías limpias, como el litio, el cobalto y el níquel. Para reducir esta vulnerabilidad, se creará un Centro de Materias Primas Críticas de la UE, encargado de coordinar compras conjuntas y garantizar precios más estables. Además, la nueva Ley de Economía Circular impulsará la reutilización de materiales estratégicos, reduciendo la necesidad de importar materias primas vírgenes y fomentando la sostenibilidad en la producción industrial.
A nivel global, el pacto busca consolidar la posición de Europa en la economía mundial mediante acuerdos de comercio limpio e inversión. La diversificación de las fuentes de suministro y el establecimiento de asociaciones estratégicas permitirán garantizar el acceso a los insumos esenciales para la transición ecológica. Al mismo tiempo, la Comisión Europea reforzará sus instrumentos de defensa comercial para evitar que el mercado europeo se vea afectado por prácticas desleales, como el dumping de productos industriales de países con normativas ambientales menos estrictas.
El pacto, además, introduce la creación de una Unión de Habilidades, con programas de formación en sectores estratégicos y apoyo a trabajadores en transición hacia empleos vinculados a la economía limpia. Con una inversión de hasta 90 millones de euros provenientes del programa Erasmus+, se busca fortalecer la capacitación en áreas clave como la producción de energías renovables, la digitalización industrial y la gestión sostenible de recursos.
Para facilitar la implementación de todas estas medidas, el pacto contempla una simplificación regulatoria. Se agilizarán los procedimientos administrativos para proyectos industriales de descarbonización, se reducirá la burocracia que dificulta la adopción de tecnologías limpias y se acelerará la aprobación de permisos para infraestructuras energéticas. La meta es eliminar barreras innecesarias y garantizar que las empresas puedan adaptarse rápidamente a los nuevos modelos de producción sostenible.






