La población europea afirma que estar tomando medidas para ahorrar energía, pero afirma que la UE debería reforzar este compromiso.
Más de tres cuartos de los encuestados (77 %) afirma que la Unión Europea debería desempeñar un papel más destacado en materia de energía y fomentar un uso más sostenible.
La mayoría de las personas encuestadas (79%) considera que los objetivos climáticos impulsarán el empleo y atraerán inversiones en el sector de energías limpias. Además, creen que las políticas de la UE reducirán la dependencia energética y los costos de energía para hogares y empresas. Para lograr estos objetivos, se destaca la importancia de diversificar las fuentes de energía, especialmente con renovables, y fomentar el ahorro energético.
Los ciudadanos enfatizan la importancia de la asequibilidad de la energía en la política energética de la UE. El 40 % considera que la prioridad debe ser garantizar precios más bajos para los consumidores. También destacan la inversión en tecnologías energéticas innovadoras y la reducción del consumo. El apoyo a las energías renovables y tecnologías innovadoras en los últimos cinco años es valorado por los encuestados, y muchos reconocen el impacto de la etiqueta energética de la UE en sus decisiones de compra.
Según los datos recogidos en el Eurobarómetro, la transición energética ya es adoptada por la mayoría de los consumidores, quienes están cambiando sus hábitos para reducir su consumo energético. Un alto porcentaje ha implementado medidas en el hogar, como mejorar el aislamiento o instalar paneles solares, mientras que otros han ajustado sus medios de transporte o hábitos laborales. No obstante, algunos no han tomado medidas por razones económicas o porque dependen de su arrendador.
Entre el 44 % de los encuestados que adoptaron medidas para reducir el consumo de energía en el hogar, casi la mitad informó de haber aislado su tejado, paredes, ventanas o suelo. Más de uno de cada cinco encuestados menciona cambiar la caldera (27 %) o instalar paneles solares (22 %). Mientras tanto, casi cuatro de cada diez dicen que no se tomaron medidas por motivos económicos (37 %) o que la decisión corresponde a su propietario o a los copropietarios del edificio (36 %).
Kadri Simson, comisaria responsable de Energía, ha declarado: “Los ciudadanos manifiestan un alto nivel de preocupación por la asequibilidad de la energía, al tiempo que asumen la necesidad de una transición hacia una energía limpia. Reconocen que la UE ha mitigado los peores efectos de los elevados precios de la energía durante la reciente crisis energética, en particular reduciendo la volatilidad de los precios y protegiendo a los consumidores vulnerables de las subidas de precios, pero quieren que mantengamos nuestra atención a la asequibilidad en los próximos años. Los ciudadanos también están convencidos del objetivo de neutralidad climática y de los beneficios que se derivan de él. El camino es largo, pero el objetivo es claro: la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles debe sustituirse por energías renovables autóctonas, en beneficio de los ciudadanos y las empresas, así como del medio ambiente”.
De cara al futuro, los encuestados creen que la UE debe centrarse en apoyar a los hogares vulnerables, fomentar la producción de energía renovable y reducir el consumo de energía. También ven importante que se incentive la innovación tecnológica y se apoye a las industrias en su transición hacia prácticas más sostenibles.





