La Ley Europea de Chips, con la que la Unión Europea quiere duplicar su producción de semiconductores hasta cubrir el 20 % de la fabricación mundial para reducir su dependencia de Asia, entró en vigor este jueves.
En un comunicado, la Comisión asegura que los chips semiconductores son los componentes básicos de los productos digitales y digitalizados. Desde teléfonos inteligentes y automóviles, pasando por aplicaciones e infraestructuras críticas para la atención médica, la energía, las comunicaciones y la automatización industrial, los chips son fundamentales para la economía digital moderna.
La pandemia de COVID-19 ha expuesto una debilidad en el ecosistema tanto en Europa como en otras regiones del mundo que experimentan una escasez significativa de chips. Las industrias de la UE fabrican muchos tipos de productos de alta tecnología, de los cuales los chips son piezas esenciales.
Europa debe reforzar sus capacidades en semiconductores para garantizar la competitividad futura y mantener su liderazgo tecnológico y la seguridad del suministro. El sector requiere tanto capital como conocimiento y las cadenas de suministro de chips son globales, complejas y actualmente dependen de pocas ubicaciones de fabricación.
La Comisión destaca que Europa tiene muchas fortalezas y algunas debilidades en la cadena de valor de los semiconductores. El sector de los semiconductores se caracteriza por una intensa actividad de I+D, en la que empresas de primer nivel reinvierten más del 15% de sus ingresos en investigación de tecnologías de próxima generación
A pesar de estas fortalezas, Europa, aclara la Comisión, tiene una cuota de mercado global de producción de semiconductores inferior al 10% y depende en gran medida de proveedores de terceros países. En caso de una perturbación grave de la cadena de suministro mundial, existe el riesgo de que los sectores industriales europeos se agoten en un corto período de tiempo, paralizando las industrias europeas.






