El Comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo adoptó hoy reglas revisadas para el control de las inversiones extranjeras en la UE.
Según informó hoy el Parlamento, conforme a las nuevas normas, más sectores, como los servicios de comunicación, las materias primas críticas y las infraestructuras de transporte, estarán sujetos a controles obligatorios por parte de los Estados miembros para identificar y abordar los riesgos para la seguridad o el orden público relacionados con la inversión extranjera.
También se armonizarán los procedimientos aplicables a los mecanismos nacionales de control y la Comisión tendrá la facultad de intervenir por iniciativa propia o en caso de desacuerdo entre los Estados miembros sobre los posibles riesgos para la seguridad o el orden público derivados de una inversión extranjera específica.
Si la autoridad de control considera que el proyecto de inversión extranjera planificado puede tener un efecto negativo sobre la seguridad o el orden público, tendrá que autorizar el proyecto con medidas de mitigación o prohibirlo.
La propuesta fue aprobada por 31 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones.
El actual marco de control de la inversión extranjera directa entró en vigor el 11 de octubre de 2020. Respondió a la creciente preocupación por la posible intervención de ciertos inversores extranjeros en empresas de la UE que suministran tecnologías, infraestructuras o insumos críticos, o poseen información sensible, y cuyas actividades son cruciales para la seguridad o el orden público a nivel de la UE.
Las normas están diseñadas para ayudar a identificar y abordar los riesgos para la seguridad o el orden público relacionados con la inversión extranjera directa que afecta al menos a dos Estados miembros o a la UE en su conjunto. En enero de 2024, la Comisión presentó una nueva propuesta sobre el control de proyectos de inversión extranjera en la UE.
El ponente del Parlamento, Raphaël Glucksmann (S&D, FR), ha declarao que «Me complace que una sólida mayoría proeuropea haya adoptado una ambiciosa reforma del mecanismo de control de la inversión extranjera de la UE. Esta reforma establecerá un sistema más predecible que garantizará que las inversiones extranjeras no comprometan nuestra seguridad. Los inversores se beneficiarán de una mayor claridad en los procedimientos, mientras que un ámbito de aplicación armonizado y un papel reforzado de la Comisión contribuirán a garantizar la coherencia en toda la Unión».






