El acuerdo sobre las nuevas reglas fiscales alcanzado el pasado fin de semana entre los negociadores del Parlamento Europeo y el Consejo, fija una reducción de un 1% al año para países con deuda superior al 90% del PIB, como es el caso de España.
Aunque los ministros de Finanzas de la Unión Europea ya habían llegado a un consenso en diciembre, el acuerdo final entre el Consejo y el Parlamento se alcanzó en las primeras horas del sábado pasado.
Con el objetivo de asegurar un gasto sostenible, se establecen salvaguardias numéricas de referencia, que serán seguidas por los países con deuda o déficit excesivos. Según el nuevo marco fiscal, los Estados miembros con una deuda superior al 90% del PIB deberán reducirla en un 1% anual. En el caso de España, esto implica recortar 15.000 millones de euros de la deuda para cumplir con la nueva normativa.
Para países con una deuda que oscile entre el 60% y el 90% del PIB, el ajuste anual requerido será del 0,5%. El Parlamento argumentó que estas disposiciones son menos restrictivas que el requisito actual, que establece que cada país debe reducir la deuda anualmente en 1/20 del exceso sobre el 60%.
En el caso de que el déficit de un país supere el 3% del PIB, el requisito será reducirlo durante los períodos de crecimiento hasta alcanzar un nivel del 1,5% del PIB, con el fin de crear un colchón de gasto para condiciones económicas adversas.
Además, los Estados miembros con un exceso de deuda no estarán obligados a reducirla por debajo del 60% al final del período de años establecido en el plan. Más bien, al término del período acordado, el país debería tener una deuda que se considere "en una trayectoria descendente plausible", según señaló el Parlamento.






