Hoy se ha firmado un acuerdo político provisional, por parte de Consejo y el Parlamento Europeo, para acordar nuevas normas de calidad del aire. Con el propósito de alcanzar un objetivo de contaminación cero, para de esa forma contribuir a un entorno libre de tóxicos en la UE para 2050, por otro lado, se quieren aplicar a estas normas los criterios de recomendación de la OMS.
Antes de ser formalmente adoptado, el acuerdo debe ser confirmado por ambas instituciones. La Directiva abarca una serie de sustancias contaminantes del aire, como las partículas finas o el dióxido de nitrógeno (NO 22).
El acuerdo provisional da la posibilidad a los Estados miembros la posibilidad de solicitar, con un plazo límite hasta el 31 de enero de 2029, un aplazamiento del plazo para alcanzar los valores límite de calidad del aire:
- Hasta el 1 de enero de 2040 para las zonas en las que el cumplimiento de la Directiva en el plazo resultara inalcanzable debido a condiciones climáticas y orográficas específicas o en las que las reducciones necesarias sólo puedan lograrse con un impacto significativo en los sistemas nacionales de calefacción existentes
- Hasta el 1 de enero de 2035 (con la posibilidad de prorrogarlo por dos años más) si las proyecciones muestran que los valores límite no pueden alcanzarse en el plazo de consecución.
Sí un Estado miembro está interesado en solicitar este aplazamiento, tendrán que presentar proyecciones sobre la calidad del aire en sus hojas de ruta, que se establecerán a partir de 2028. Los Estado miembros tendrán que actualizar estas hojas de ruta de forma regular e informar sobre su aplicación.
Alain Maron, ministro del Gobierno de la Región de Bruselas-Capital, responsable del cambio climático, medio ambiente, energía y democracia participativa declara lo siguiente sobre el nuevo acuerdo: “Para la UE, la salud de sus ciudadanos es una prioridad. Esto es lo que hemos demostrado hoy con este acuerdo crucial que contribuirá a alcanzar la ambición de la UE en la para 2050. Las nuevas normas mejorarán drásticamente la calidad del aire que respiramos y nos ayudarán a abordar eficazmente la contaminación del aire, reduciendo así las muertes prematuras y los riesgos relacionados con la salud”.
En caso de que se supere un límite o valor objetivo. El acuerdo exige a los Estados miembros que establezcan:
- Una hoja de ruta de calidad del aire antes del plazo si entre 2026 y 2029 el nivel de contaminantes supera el límite o el valor objetivo que se alcanzará para 2030
- Se crearán planes de calidad del aire para zonas en las que los niveles de contaminantes superen el límite y los valores objetivo establecidos en la Directiva después del plazo
- Planes de acción a corto plazo que contengan medidas de emergencia (por ejemplo, restricción de la circulación de vehículos, suspensión de las obras de construcción, etc.) para reducir el riesgo inmediato para la salud humana en las zonas en que se superarán los umbrales de alerta.
El acuerdo provisional solicita a la Comisión que revise las normas de calidad del aire de cara a 2030, y a partir de ese momento realizar una revisión a las normas cada cinco años. Con el objetivo de evaluar las opciones de alineación con las recientes directrices de la OMS y las últimas pruebas científicas.
La propuesta de Directiva establece nuevas disposiciones que garantizan el acceso a la justicia para aquellos que tienen un interés suficiente y quieren impugnar su aplicación, incluidas las ONG de salud pública y medioambientales. Todo procedimiento de revisión administrativa judicial debe cumplir una serie cualidades clave: ser justo, oportuno y no prohibitivamente costoso, y la información práctica sobre este procedimiento debe hacerse pública.
Por otro lado, los Estados miembros tendrían que garantizar que los ciudadanos tengan derecho a reclamar y obtener una indemnización cuando su salud se haya visto perjudicada por una violación intencional o negligente de las normas nacionales que transponen las disposiciones de la Directiva.
Pese a las mejoras en la calidad del aire en la UE que se han realizado en las últimas tres décadas, la contaminación del aire sigue siendo la causa medioambiental número uno de muerte prematura. Afecta desproporcionadamente a grupos vulnerables como niños, ancianos y personas con condiciones preexistentes. Además, también tiene un impacto negativo en el medio ambiente, causando daños a los ecosistemas y a la biodiversidad.






