Los ministros de Medioambiente de la UE adoptaron este lunes formalmente en Bruselas el reglamento sobre envases y residuos de envases que establece objetivos vinculantes de reutilización, restringe determinados tipos de envases de un solo uso y exige a los operadores económicos que minimicen los envases utilizados.
La nueva normativa europea sobre envases tiene como objetivo garantizar un embalaje más seguro, sostenible y reciclable, con objetivos claros para 2030 y 2040. Estas incluyen la obligación de incorporar un porcentaje mínimo de contenido reciclado en los envases, que llegará hasta el 65 % en las botellas de plástico de un solo uso para 2040.
Adsimismo, busca minimizar el peso y volumen de los embalajes, eliminar los innecesarios y restringir el uso de sustancias preocupantes, como las PFAS, en envases alimentarios que superen ciertos umbrales.
Los requisitos también exigen un etiquetado claro que facilite tanto la clasificación como decisiones de compra informadas por parte de los consumidores, promoviendo así una economía más circular.
Restricciones a los envases de plástico de un solo uso
Se prohíbe el uso de envases plásticos de un solo uso en ciertos productos, como frutas y verduras preenvasadas de menos de 1,5 kg, alimentos y bebidas servidos en hoteles, bares y restaurantes, porciones individuales de condimentos y cosméticos de un solo uso en alojamientos turísticos. También se eliminarán las bolsas de plástico ultraligeras, como las utilizadas en mercados para alimentos a granel.
El reglamento introduce objetivos de reutilización vinculantes para 2030 y metas indicativas para 2040, que varían según el tipo de envase. Por ejemplo, un 40 % de los envases de transporte y venta deberán ser reutilizables para 2030. Los establecimientos de comida para llevar estarán obligados a aceptar recipientes reutilizables aportados por los clientes para bebidas o alimentos, sin coste adicional.
A pesar de un aumento en las tasas de reciclaje en la UE, la generación de residuos de envases ha crecido rápidamente, alcanzando los 186,5 kg por persona en 2022, de los cuales 36 kg correspondieron a plástico.
Esta nueva normativa busca corregir las limitaciones de la Directiva de 1994 sobre envases y residuos, apostando por un enfoque integral que abarque todo el ciclo de vida de los productos.
El Reglamento, que sustituye la antigua Directiva, se aplicará 18 meses después de su entrada en vigor, consolidando un marco moderno para una economía circular y una Europa climáticamente neutra.






