El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha retirado este lunes su candidatura a la presidencia del Eurogrupo por falta de apoyos, según informaron fuentes del Ministerio a los medios de comunicación.
El Eurogrupo, el foro de ministros de Finanzas de la eurozona, vota este lunes a la persona que deberá presidir este organismo por un periodo de dos años y medio. Finalmente, el ministro español ha optado por retirar su candidatura después de “dos días” intentando recabar apoyos entre los distintos países y de constatar que le iba a ser imposible alcanzaba la mayoría necesaria para conseguirlo. Las citadas fuentes han calificado su decisión de retirarse como “un ejercicio de responsabilidad”.
Con la retirada de Cuerpo, queda el camino expedito para el actual presidente del Eurogrupo, el irlandés Paschal Donohoe (del PPE), quien ejerce el cargo desde 2020 y que ya partía como favorito para conseguir un tercer mandato consecutivo de dos años y medio.
El ganador debe obtener la mayoría simple. Para obtener el cargo, Carlos Cuerpo debía convencer a sus homólogos de los veinte Estados miembros del Eurogrupo, nueve de los cuales pertenecen al Partido Popular Europeo (PPE) y otros dos a Gobiernos de ultraderecha en Finlandia e Italia.
España ya ha intentado conseguir el cargo en dos ocasiones. Los dos intentos anteriores fueron protagonizados por el que fuera ministro de Economía con Mariano Rajoy, Luis de Guindos, quien lo intentó en 2015, y por la primera ministra de Asuntos Económicos de Pedro Sánchez, Nadia Calviño, quien también se estrelló en 2020, precisamente ante Donohoe.
Como compensación, De Guindos es el actual vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y Nadia Calviño preside el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Precisamente, uno de los principales escollos para la candidatura Cuerpo podía ser la presencia de Calviño en el BEI y de De Guindos en el BCE, además de la de José Manuel Campa como presidente de la Autoridad Bancaria Europea, ya que su nombramiento hubiera otorgado demasiada influencia a España en las instituciones financieras y económicas de la UE, lo cual podría no ser del agrado para el resto de países. La presidencia del Eurogrupo no otorga poder ejecutivo, capacidad decisoria ni voto de calidad, pero sí permite controlar la agenda e influir en los debates y en la búsqueda de consensos.






