La Comisión Europea confirmó que la Unión Europea adoptará una doble estrategia ante los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump: una respuesta específica para el acero y el aluminio y otra más amplia para el resto de las medidas comerciales. Sin embargo, Bruselas aún está en “modo de espera” y solo revelará su posición oficial después del anuncio de Washington, mientras mantiene consultas con los Estados miembros para garantizar una reacción coordinada.
El Ejecutivo comunitario adelantó este miércoles que la Unión Europea responderá a los aranceles de la administración de Donald Trump con una primera reacción específica para los aranceles sobre el acero y el aluminio, y una segunda que abarcará el resto de las medidas comerciales impuestas por Estados Unidos.
Sin embargo, Bruselas aclaró que ambas respuestas aún están en proceso y solo se comunicarán después del esperado anuncio de Washington.
El portavoz de la Comisión Europea en materia de comercio y aduanas, Olof Gill, afirmó en la rueda de prensa diaria del Ejecutivo comunitario que Bruselas sigue en “modo de espera” respecto a la reacción oficial de la UE. “Emitiremos nuestra respuesta formal en el momento adecuado”, aseguró, sin adelantar detalles antes del pronunciamiento de Washington.
Gill subrayó que la Comisión mantiene un contacto constante con los Estados miembros para garantizar una reacción coordinada y destacó que “el presidente de la Comisión ha estado en comunicación con los líderes de la UE para asegurar una respuesta conjunta”.
Sobre el impacto económico de los aranceles, el portavoz comunitario confirmó que la Comisión ha realizado cálculos sobre las posibles consecuencias para la economía europea, aunque evitó divulgar detalles. “Estamos haciendo modelos y análisis. Sí, estamos considerando los intereses de la economía europea, tanto en términos generales como en sectores y Estados miembros específicos. Pero aún no es el momento de presentar cifras porque no conocemos el alcance total del daño”, explicó.
Al ser preguntado sobre la estimación del gobierno francés, que calculó aranceles del 20-25 %, se limitó a responder: “Apreciamos que haya muchas especulaciones, pero no hablaremos de cifras hasta que las conozcamos con certeza”.
Gill reiteró que la postura de la UE es que estas medidas resultan perjudiciales para ambas partes y para la economía global. “Sabemos que nos causarán daño. Sabemos que causarán daño a la economía de Estados Unidos. Y estamos firmemente convencidos de que tendrán un impacto negativo a nivel mundial. Por eso queremos evitar estos aranceles y seguir negociando”, declaró.
Asimismo, reafirmó la disposición de Bruselas a dialogar con Washington, subrayando que la prioridad es encontrar una solución negociada. “Queremos sentarnos con nuestros homólogos estadounidenses y alcanzar acuerdos que beneficien a ambas partes en lugar de perjudicarnos mutuamente”.
Sobre la posibilidad de enviar representantes a Washington en los próximos días para discutir las consecuencias de los aranceles, Gill confirmó que, por ahora, no hay viajes programados, aunque la situación podría cambiar rápidamente. “No hay planes de viaje en este momento, pero eso puede modificarse en cualquier momento”, afirmó.
Insistió en que la Comisión comunicará su respuesta oficial cuando sea oportuno. “Tendrán que esperar y ver. Es un asunto lo suficientemente importante como para que haya algún tipo de reacción”, concluyó.






