- Introducción: del gas ruso a la autonomía estratégica energética
La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 no solo fue un terremoto geopolítico y de seguridad, sino también un shock energético sin precedentes para la Unión Europea. Hasta ese momento, cerca del 40 % del gas consumido en Europa procedía de Rusia. El corte abrupto de suministros y las tensiones en los mercados globales pusieron a la UE ante una evidencia: su modelo energético, basado en importaciones fósiles baratas, no era sostenible ni segura.
En apenas dos años, Bruselas ha impulsado un giro histórico hacia la autonomía estratégica energética, con el objetivo de reducir la dependencia de Rusia, acelerar la transición verde y garantizar un suministro estable y asequible. Iniciativas como REPowerEU, la estrategia del hidrógeno verde o la reforma del diseño del mercado eléctrico se han convertido en pilares de una nueva política energética europea.
En este contexto, España ha emergido como un actor clave. Su geografía, su capacidad de regasificación, su liderazgo en renovables y su posición como puente con el norte de África le han permitido situarse como pieza estratégica en la arquitectura energética de la UE. El país aspira ahora a consolidarse como hub de energías limpias e interconexiones, utilizando esta ventaja para reforzar su peso político en Bruselas.
Este análisis aborda cómo ha evolucionado la política energética europea tras la crisis del gas ruso, cuál es la posición actual de España y qué desafíos afronta para convertir su potencial en influencia real dentro de la UE.
- La política energética de la UE antes de 2022: dependencia y complacencia
Durante décadas, Europa construyó un modelo energético basado en tres pilares:
- Gas ruso barato y abundante, transportado por gasoductos directos como Nord Stream.
- Mercado eléctrico integrado, que buscaba eficiencia a través de interconexiones.
- Liderazgo climático, con objetivos ambiciosos de reducción de emisiones y desarrollo de renovables.
La combinación parecía funcionar: energía relativamente asequible, competitividad industrial y avances en transición ecológica. Sin embargo, la fuerte dependencia del gas ruso se convirtió en una vulnerabilidad estructural.
La invasión de Ucrania demostró la fragilidad de ese modelo. Rusia utilizó el gas como arma geopolítica, cortando suministros y disparando los precios en 2022. La crisis obligó a Europa a reaccionar con rapidez, reconfigurando en tiempo récord sus fuentes de abastecimiento.
- La respuesta europea: REPowerEU y diversificación
La UE lanzó en mayo de 2022 el plan REPowerEU, con tres ejes fundamentales:
- Diversificación de suministros: acuerdos con Noruega, Argelia, Estados Unidos (GNL) y Qatar.
- Aceleración de renovables: impulso a la solar y la eólica, reducción de trámites administrativos.
- Ahorro y eficiencia: medidas de reducción de consumo y campañas ciudadanas.
El plan se financió con 300.000 millones de euros, en parte reorientando fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Gracias a estas medidas, la UE redujo la dependencia del gas ruso del 40 % en 2021 a menos del 15 % en 2024. Sin embargo, la diversificación no ha sido homogénea y el coste económico ha sido elevado.
- España: de periferia energética a nodo estratégico
Capacidad de regasificación
España cuenta con seis plantas de regasificación de GNL, que representan más del 30 % de la capacidad total europea. Esto le permitió convertirse en puerto de entrada de gas natural licuado procedente de Estados Unidos y otros proveedores, reforzando la seguridad de suministro de toda la UE.
Potencia renovable
España es líder europeo en energía solar y eólica. En 2024, más del 50 % de la generación eléctrica española procede de fuentes renovables. Además, el país ha lanzado una ambiciosa estrategia de hidrógeno verde, con proyectos como el H2Med, un corredor hacia Francia y Alemania que busca convertir a la península ibérica en proveedor de energía limpia para el continente.
Interconexiones
La gran debilidad histórica de España ha sido su escasa interconexión eléctrica y gasista con el resto de Europa. Apenas un 7 % de su capacidad eléctrica está conectada con Francia, lejos del objetivo del 15 %. Los proyectos de interconexión a través de los Pirineos y de nuevos gasoductos para hidrógeno son cruciales para que España pase de ser una “isla energética” a un verdadero hub europeo.
Posición diplomática
España ha utilizado esta ventaja energética para reforzar su influencia en Bruselas. Durante su presidencia del Consejo en 2023 impulsó la reforma del mercado eléctrico y el debate sobre compras conjuntas de gas. El Gobierno español ha vinculado explícitamente la transición energética con la cohesión social y la reindustrialización.
- Retos para España
Financiación y costes
Los proyectos de hidrógeno y renovables requieren inversiones millonarias. La competencia por fondos europeos es intensa y España necesita asegurar que Bruselas financie las interconexiones y el H2Med.
Aceptación social
El despliegue masivo de renovables ha generado tensiones locales por el impacto de parques eólicos y solares. La transición debe ser justa para evitar rechazo ciudadano.
Competencia global
Estados Unidos, con la Inflation Reduction Act, ofrece subsidios masivos a las energías limpias. Europa corre el riesgo de perder competitividad si no refuerza su política industrial verde. España debe posicionarse en esta batalla global.
Dependencia tecnológica
Aunque España produce energía limpia, depende en gran medida de tecnología importada, especialmente paneles solares de China. Reducir esta dependencia es un reto estratégico.
- Oportunidades para España
- Convertirse en exportador de hidrógeno verde hacia el norte de Europa, reforzando su peso en el diseño de la política energética europea.
- Aprovechar su posición geográfica como puente con el Magreb, clave para la seguridad energética europea.
- Reforzar su influencia en Bruselas usando la energía como carta de negociación en otros ámbitos (fiscalidad, migración, cohesión).
- Impulsar la reindustrialización verde, atrayendo inversiones en baterías, electrolizadores y componentes renovables.
- Conclusiones
La política energética europea ha cambiado radicalmente tras la crisis del gas ruso. El objetivo de la autonomía estratégica ha convertido a España de periferia a nodo central en la seguridad energética de la UE.
El país dispone de capacidades únicas: plantas de GNL, liderazgo renovable y proyectos de hidrógeno. Pero para consolidar este papel debe superar retos de financiación, interconexión y competitividad. Si lo consigue, España no solo asegurará su transición verde, sino que también ganará influencia política en Bruselas, utilizando la energía como palanca de poder en la Unión.
📊 Recuadro: “Energía y España en cifras”
- La UE redujo la dependencia del gas ruso del 40 % en 2021 a menos del 15 % en 2024.
- España cuenta con 6 plantas de regasificación, más del 30 % de la capacidad total de la UE.
- Más del 50 % de la electricidad española se genera con renovables.
- Proyecto H2Med: corredor de hidrógeno entre la Península, Francia y Alemania con coste estimado de 2.500 millones de euros.
- Interconexión eléctrica España-Francia: 7 % en 2024, frente al objetivo europeo del 15 % en 2030.
- El mercado europeo de hidrógeno verde podría movilizar 400.000 millones de euros de inversión hasta 2050.
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