La Bundeswehr no da abasto y Alemania lo sabe. El gobierno ha lanzado un plan para recuperar el servicio militar, pero lo hará de forma progresiva: seis meses de formación voluntaria en tareas de defensa nacional. Si nadie se apunta, se activará un plan de reclutamiento obligatorio.
La medida llega en pleno rearme europeo, y otros países se plantean sistemas similares. ¿Cómo podría España adaptar una falta de recursos humanos en nuestras Fuerzas Armadas?
En 2011, Alemania suspendió el servicio militar obligatorio que había estado vigente desde 1956, en plena Guerra Fría. Desde entonces, la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas) se convirtió en un ejército profesional, conformado por voluntarios y soldados de carrera.
Alemania reactiva su músculo militar
Se quiere formar a unos 5.000 jóvenes al año, pero solo con entrenamiento básico: tareas de vigilancia, conducción de camiones militares o manejo de tanques. Nada de enviarlos al extranjero ni ponerlos en primera línea. Serían funciones de seguridad interna, cerca de casa (y así los profesionales pueden dedicarse a lo suyo).
Este plan requiere infraestructuras y para eso se están preparando nuevos cuarteles temporales por todo el país. Se quiere empezar en enero de 2026, con los primeros voluntarios en formación para mayo. Y sí, esto es solo el comienzo. Alemania quiere pasar de 180.000 soldados a 260.000 y duplicar el número de reservistas, que ahora ronda los 100.000.
Si no hay suficientes voluntarios… habrá reclutamiento parcial
Esta es una cuestión muy actual en Occidente (hay poca gente, y con pocas ganas de ejercito), y aquí vendría lo complicado. Si no hay suficientes voluntarios, el gobierno activaría un sistema mixto, parecido al modelo sueco. No sería un reclutamiento general, pero sí una selección obligatoria entre quienes hayan mostrado disposición. Para eso, quieren empezar a encuestar a todos los jóvenes al cumplir 18 años. La polémica está servida.
El servicio militar preocupa al sector empresarial
La economía alemana teme a este servicio militar. Las empresas alertan que esto puede agravar la falta de mano de obra en sectores clave como la construcción, la logística o la industria. Según el Instituto Ifo, el modelo voluntario costaría más de 1.500 millones de euros al año. Aun así, sería menos dañino que uno obligatorio.
¿Estamos ante una Alemania militarizada?
Toda esta vorágine militar alemana viene en un “pack”, y en paralelo, el gasto en defensa se ha disparado. En 2024, el gobierno cambió las reglas fiscales para poder endeudarse sin límites con tal de reforzar el ejército. Y aunque el recuerdo del pasado sigue pesando, las encuestas muestran que la opinión pública empieza a aceptar esta nueva realidad.
Alemania no quiere volver al reclutamiento obligatorio, pero ya está preparando el terreno por si no queda otra. El nuevo servicio voluntario es una forma suave de tantear la situación. Si funciona, perfecto. Si no, empezarán a llamar a filas. Lo que está claro es que la era del pacifismo estructural en Alemania se está acabando.
¿Y España? ¿Podría volver a un servicio militar adaptado?
España abolió el servicio militar obligatorio en 2001. Desde entonces, nuestras Fuerzas Armadas se han basado en personal profesional y voluntario. Sin embargo, como en el caso alemán, el contexto internacional ha cambiado: guerra en Europa, presión sobre la OTAN y necesidad de reforzar nuestra capacidad de defensa. Entonces, ¿tendría sentido plantear alguna forma de servicio militar adaptada a nuestra realidad? Sí, pero con matices.
Paso 1. No combatiente, voluntario, enfocado a la seguridad interna
Como en Alemania, el primer paso sensato podría ser la creación de un “servicio militar” corto y voluntario. No se trata de soldados de combate, sino de jóvenes que trabajan en la defensa civil, vigilancia, logística o servicios de emergencia. No internacional: funciones prácticas, cercanas. Ayudaría a reforzar la seguridad interna, a ofrecer una profesión a jóvenes sin empleo y a mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas como una opción útil y cívica.
Paso 2. Incentivos reales, no solo patrióticos
Si algo hemos aprendido en España, es que el patriotismo no basta para atraer voluntarios a las fuerzas armadas. Se deberá de convencer con democracia: salarios dignos, puntos de méritos para oposiciones, acceso prioritario a formación profesional, becas, etc. Y sobre todo, asegurar que la experiencia sea útil a largo plazo, no solo un paréntesis de la vida útil del joven.
Paso 3. Preparar un sistema mixto, pero no llamarlo “reclutamiento”
En el escenario más extremo, conflicto internacional/necesidad urgente de refuerzos, se podría activar un modelo mixto, sueco o alemán, en el que se entreviste a los jóvenes a los 18 años y se decidan cantidades limitadas de personas preseleccionadas entre los voluntarios. No es un regreso a la mili, pero es una herramienta de reserva si el modelo voluntario no es suficiente.
Desafíos específicos en España
Rechazo social. Todavía nos impone la antigua “mili”. Cualquier propuesta tendría que enfatizar que no se trata de eso, sino de algo útil y actualizado y sobre todo, voluntario. ¿Estamos listos? Así como Alemania, no podemos permitirnos depender únicamente de la OTAN. Incluso en términos humanos, la defensa nacional también pasa por la preparación.
Un buen servicio militar adaptado, útil, voluntario y bien administrado, sí puede ser útil. Pero tiene que ser construido sin nostalgia y sin miedo.






