El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó este jueves que propondrá durante la cumbre de la Alianza en La Haya un nuevo plan de inversión en defensa que ascendería al 5% del PIB. La propuesta incluye un 3,5% destinado al gasto central en defensa y un 1,5% adicional para inversiones relacionadas con la seguridad, como infraestructura y resiliencia industrial.
El anuncio se produjo tras la reunión de ministros de Defensa celebrada este jueves en Bruselas, la última antes de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno que se celebrará los días 24 y 25 de junio.
En la cita ministerial de este jueves, los aliados acordaron un nuevo conjunto de objetivos de capacidades militares. “Estos objetivos describen exactamente en qué capacidades deben invertir los aliados en los próximos años para mantener nuestra disuasión y defensa fuertes y a nuestros mil millones de ciudadanos a salvo”, señaló Rutte durante la rueda de prensa.
Entre las capacidades prioritarias figuran los sistemas de defensa aérea, misiles de largo alcance, formaciones terrestres maniobrables, sistemas de mando y control, logística, drones y personal entrenado. El secretario general subrayó que esta hoja de ruta permitirá identificar y cubrir las brechas tanto actuales como futuras: “No solo para poder defendernos hoy, sino también dentro de tres, cinco o siete años”.
Antes del encuentro, ya había anticipado que se trataba de una jordana importante porque “los objetivos de capacidades es un pilar para definir cuánto vamos a gastar en defensa”.
Añadió que se trata de un enfoque en dos etapas: primero definir qué se necesita, y luego asegurar la financiación en La Haya. Según sus palabras, “cuando uno está realmente preparado para la guerra, no será atacado”.
El secretario general también insistió en que este esfuerzo contribuirá a equilibrar las cargas dentro de la Alianza. “Esto igualará lo que gastamos en Europa y Canadá con lo que gastan los Estados Unidos. Queremos una OTAN justa, donde todos los aliados inviertan por igual”, enfatizó.
Se celebró también una reunión del Consejo OTAN-Ucrania, con la participación del ministro ucraniano de Defensa, Rustem Umerov, y la alta representante de la UE, Kaja Kallas.
Rutte reafirmó el respaldo de la Alianza a Kiev, destacando que este año “los aliados han comprometido más de 20.000 millones de euros en asistencia adicional de seguridad”. Valoró también los compromisos adicionales anunciados un día antes en el Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania.
Sobre el conflicto, Rutte reiteró que “todos queremos ver que esta guerra termine con una paz justa y duradera”, y expresó el “pleno respaldo a los esfuerzos urgentes del presidente Trump para detener el derramamiento de sangre”.
La jornada concluyó con una reunión del Grupo de Planificación Nuclear de la OTAN. “La disuasión nuclear sigue siendo la piedra angular de la seguridad de la Alianza”, afirmó Rutte, asegurando que la OTAN mantendrá su capacidad nuclear “fuerte y eficaz, para preservar la paz, evitar la coerción y disuadir la agresión”.
Paralelamente, los ministros se despidieron del general Chris Cavoli, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), a quien Rutte elogió por su “fantástico trabajo”. También anunció la aprobación de la candidatura del general estadounidense Gregory M. Grynkewich como su sucesor.






