La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió este lunes ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo sobre la posibilidad de un repunte temporal de la inflación en el cuarto trimestre de 2024. Este aumento podría deberse a los efectos base relacionados con los precios de la energía. Sin embargo, Lagarde reafirmó la confianza del BCE en que la inflación regresará a su objetivo del 2% en un plazo medio.
La presidenta destacó que, desde alcanzar un pico del 10,6% en octubre de 2022, la inflación ha mostrado una reducción significativa, situándose en un 2,2% para agosto de 2024, impulsada principalmente por la caída en los precios de la energía. Lagarde anticipó que podría haber una reducción adicional en septiembre. A pesar de la caída general, la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos— también mostró una leve disminución al alcanzar el 2,8%, aunque la inflación en el sector de servicios sigue en ascenso.
En cuanto a la recuperación económica, Lagarde señaló que esta ha sido más lenta de lo previsto tras la pandemia. Si bien la reapertura de las economías en 2022 impulsó un crecimiento inicial, la actividad económica se estancó debido al aumento de los precios de la energía tras la invasión rusa de Ucrania, la incertidumbre geopolítica y el endurecimiento de la política monetaria del BCE. Sin embargo, en 2024 se reanudó el crecimiento, con un incremento del 0,2% en el segundo trimestre, gracias a las exportaciones y al consumo público. Aun así, la demanda interna permanece débil, reflejada en la disminución del consumo de los hogares, la baja inversión empresarial y la caída en la inversión en vivienda. Aunque el sector servicios muestra resiliencia, los sectores manufacturero y de la construcción enfrentan presiones significativas.
Lagarde expresó un optimismo moderado sobre el futuro, con proyecciones que apuntan a un crecimiento del 0,8% para 2024, 1,3% para 2025 y 1,5% para 2026, impulsado principalmente por un aumento en los ingresos reales de los hogares que estimulará el consumo. El mercado laboral también se mantiene resistente, con una tasa de desempleo del 6,4% en julio de 2024, aunque el crecimiento del empleo ha comenzado a desacelerarse, y se prevé que esta tendencia continúe.
En relación con las políticas del BCE, Lagarde explicó que, tras alcanzar niveles récord de inflación, la institución implementó una política monetaria más restrictiva, incrementando los tipos de interés de manera sostenida hasta septiembre de 2023, cuando se decidió mantenerlos estables debido a la desaceleración de la inflación. Para junio de 2024, la inflación se había reducido al 2,6%, lo que permitió al BCE comenzar a bajar los tipos de interés, situando el tipo de la facilidad de depósito en 3,5%. Lagarde subrayó que el BCE continuará evaluando los datos económicos para ajustar el nivel de restricción monetaria necesario, manteniendo los tipos en niveles restrictivos hasta que la inflación se estabilice en el 2%.
Lagarde reiteró la importancia estratégica de avanzar en la unión de los mercados de capitales en la UE. Integrar estos mercados fragmentados no solo fortalecería la estabilidad financiera y mejoraría la transmisión de la política monetaria, sino que también impulsaría la diversificación de riesgos en toda la región. Esta unión es crucial para financiar las transiciones ecológica y digital, ofrecer mayores rendimientos a los ahorradores europeos y facilitar el acceso a financiación para empresas jóvenes e innovadoras. Lagarde identificó tres áreas clave para avanzar en esta integración: movilizar una parte del ahorro europeo hacia los mercados de capitales, crear un ecosistema regulador y supervisor unificado, y aumentar la escala y profundidad de los mercados de capitales.
En su cierre, Lagarde advirtió que Europa podría quedar rezagada en competitividad si no se abordan estos desafíos estructurales, instando a la UE a unirse para mejorar su resiliencia económica, invertir en la descarbonización y fortalecer sus mercados, lo que también contribuirá al mandato del BCE de mantener la estabilidad de precios.






