Se acaba de conocer que la ministra Robles ha confirmado en Bruselas ante sus homólogos de la OTAN que España no irá más allá del 2% del PIB en Defensa. La propuesta del secretario general de la Alianza en la próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno a finales de este mes en La Haya de llegar a un acuerdo de establecer como propósito de alcanzar un 5% del PIB parece muy lejos del propósito del Gobierno español. El plan de Rutte, alumbrado por Trump, recomienda alcanzar ese porcentaje en 2032 con un aumento sostenido anual que los países deben declarar y cumplir. Como única concesión, probablemente “autorizada” por el mandatario norteamericano, el porcentaje se distribuiría en un 3,5% en un gasto militar puro y un 1,5% en inversiones en infraestructuras relacionadas con la seguridad.
Así lo ha explicado Mark Rutte en rueda de prensa después de la reunión de ministros de Defensa del pasado 5 de junio en Bruselas en una clara muestra de la imposición norteamericana del secretario de Defensa Pete Hedsegh, ya anticipada previamente por el secretario de Estado Marco Rubio en la reunión de ministros de Exteriores celebrada a comienzos del pasado mes de abril. De esa forma, el objetivo del 5% en gasto en defensa se debatirá en la cumbre de líderes de La Haya de los días 24 y 25 de junio. España, ha dicho la ministra de Defensa, no vetará el comunicado conjunto, pero no cumplirá el compromiso adquirido afirmando que no irá más allá de lo anunciado en el Plan Tecnológico anunciado por el presidente del Gobierno, que incluye nuevas partidas presupuestarias para incrementar el actual presupuesto de defensa español.
España, siempre a remolque
La posición española no es la única, pero sí una de las más significativas de entre los grandes países de Europa occidental de la OTAN. Siempre a remolque de las decisiones en materia presupuestaria de la Alianza, no fue hasta 2022 cuando España anunció su intención de alcanzar el 2% del PIB que la cumbre de Gales (2014) había fijado para diez años después. Ocurrió a la finalización de la cumbre de la OTAN en Madrid, donde por cierto fue aprobando un nuevo Concepto Estratégico, cuando el presidente Sánchez “sacaba pecho” anunciando que cumpliría su compromiso a lo largo de ese año adelantándose a la fecha prevista. Hacía meses que la invasión rusa de Ucrania había comenzado. Sin embargo, en 2024, cumplidos los diez años de Gales, España seguía sin alcanzar su compromiso. Un compromiso que a esa fecha situaba a España en la cola de los países OTAN de la contribución porcentual del PIB para la Defensa con el 1,28 %, según datos de la propia Alianza.
Desde entonces, la presión ejercida por el presidente norteamericano con su llegada al poder en el segundo mandato ha hecho que el secretario general de la OTAN, al que algunos denominan “el susurrador de Trump”, adapte la condición sine qua non del 5% del PIB. Rutte, con una más que ganada fama de negociador durante los catorce años como primer ministro en los Países Bajos, ha discurrido un truco para integrar la demanda de Trump y mantener a los EE.UU. a bordo del barco transatlántico presentando su propuesta del denominado “Plan de Inversión de La Haya”.
A gasto militar real, el 3,5%
Un espectacular gasto militar del 5% del PIB en defensa, como propugna Trump, para alcanzarlo en siete años pero que, según el plan de Rutte, hasta un 1,5% podría destinar a inversiones en ciberseguridad e infraestructuras relacionadas con la defensa. El resto, un 3,5%, a gasto militar real. Un plan que el secretario general de la OTAN posiblemente pudiera haber ideado basándose en el recientemente anunciado Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa del presidente del Gobierno español.
Con los estándares actuales que contabilizan el gasto en defensa de los socios atlantistas solo la “voluntariosa” Polonia supera el techo del 3,5% con un 4,12%. Por detrás, solo cuatro Estados (Estonia, Letonia, Grecia y los propios EE.UU.) están por encima del 3%. El compromiso de La Haya de alcanzar el techo acordado en siete años se adivina complejo, pero obligado.
De esa manera, Donald Trump llegará a la cumbre de la Haya después de la “previa” de la reunión del G7 en Alberta (Canadá) del 15 al 17 de junio donde se espera que declare su apoyo a Ucrania y al plan de sanciones del Grupo a Rusia. Será una primera toma de posiciones que sin duda reforzará su posición ante La Haya. Una vez allí, arremeterá sin compasión contra aquellos países que se hayan manifestado en contra del plan 5%. No olvidemos que Trump ha llegado a declarar que la lectura del famoso artículo 5, que asegura la mutua defensa entre los socios, es interpretable y exige para ello que el Estado miembro agredido esté al corriente de sus obligaciones.
La amenaza del ataque de Rusia
Para echar más leña al fuego, el secretario general de la OTAN no vaciló en manifestar en su conferencia de prensa tras la reunión de los ministros de Defensa que Rusia podría atacar a un país de la OTAN en 2029. En el fondo, el presidente norteamericano considera que alcanzar un 5% del PIB no es más que recuperar una inversión que desde muchos años atrás los Estados miembros han negado a la OTAN. Pedro Sánchez afrontará en La Haya esta realidad y debe encontrar respuestas y planteamientos que la rebatan si ese fuera el caso. Un socio cicatero que no está a la altura de su condición y tamaño no puede destilar confianza.
No olvidemos que España es uno de los selectos países que tienen firmados un tratado de Amistad y Cooperación con Estados Unidos (1976), lo que hasta el momento nos ha situado en un lugar de privilegio en el ámbito de las relaciones bilaterales. Un contexto que no debe deteriorarse con la defensa de una posición radical en La Haya.
Mientras tanto, Rutte, siguiendo los dictados de Trump, mete presión a los aliados europeos en vísperas de la cumbre. Al cierre de estas líneas salta la noticia de las declaraciones de Rutte tras su cita de este lunes en Londres con el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer. En ella el secretario general de la OTAN reclama un aumento del 400% en el gasto de la OTAN en defensa aérea y antimisiles como consecuencia de la importancia que este tipo de capacidad y armamento está suponiendo para la protección de Ucrania en su guerra contra Rusia. Hay que recordar que el actual paraguas protector de Europa en ese aspecto, el Sistema Integrado de Defensa Aérea y Anti-Misiles de la OTAN (NATO IAMD), lo forman a día de hoy capacidades exclusivamente norteamericanas.
Las claves de España
Por ello, la cumbre debe alinear la necesidad de mantener una OTAN que siga sirviendo a los intereses de los aliados europeos con los deseos del Cesar Imperator Trump para quien, dentro de su mercantilismo furibundo, la aportación de los socios en la OTAN sigue siendo un problema de números, no de capacidades ni de estrategia. Y en parte tiene razón, las inversiones aumentan las capacidades y estas permiten alcanzar sus estrategias. Y España debe encontrar las claves para ello.





