Solo la OTAN podría sumar hasta 200 millones de toneladas anuales de gases contaminantes ¡en plena emergencia climática! Y no estamos hablando de un problema ecológico, sino de un problema de seguridad. Porque climas más extremos producen más guerras. Porque gastar hoy en armas puede ser pan para hoy y guerras para mañana.
La carrera al rearme: ¿a qué precio climático?
En los últimos tres años, los países de la Unión Europea han aumentado más de un 30% su gasto en armas; y esto solo acaba de empezar. En 2025 año, se pondrá en marcha el plan ReArm Europe, una respuesta a la invasión de Ucrania de Putin y al enfriamiento del apoyo de EE.UU., que pretende movilizar 800.000 millones de euros extra.
A la vez, la OTAN exige a todos sus miembros llegar al 5% del PIB en gasto militar. ¿Resultado? Un aumento colosal de emisiones que no se está midiendo ni controlando.
Emisiones en alza: cifras que alarman
Un montón. El estudio referido y que se ha presentado a Naciones Unidas, calcula que un aumento del 2% del PIB en defensa (sin contar con EE.UU.) generaría entre 87 y 194 millones de toneladas de CO₂ al año. Es lo que emiten hoy países sudamericanos como Argentina o Chile. Eso solo con la OTAN. Si sumamos a China, Rusia, India, Israel, Arabia Saudí…, el número se dispara.
¿Y por qué emiten tanto? Primero, porque fabricar armamento requiere toneladas de acero y aluminio, dos metales altamente insalubres. Segundo, porque las operaciones usan grandes cantidades de diésel, queroseno y fuelóleo. Tercero, porque los cuarteles, hangares y bases también consumen y emiten. Pero sobre todo porque las fuerzas armadas están exentas de los compromisos climáticos del Acuerdo de París… Ni informan ni rinden cuentas.
Un ciclo tóxico: más armas, más calor, más guerras
Las investigaciones parecen claras: invertir masivamente en defensa sin pensar en el clima es un error estratégico. ¿Por qué? Porque el cambio climático ya es un multiplicador de conflictos. Lo vimos en Darfur, donde la sequía y la desertificación intensificaron la violencia. Lo estamos viendo en el Sahel, en Asia Central, en el Ártico…
Lo veremos en muchos más sitios. Subir las temperaturas es garantizar más tensión, más hambre, más migraciones, más guerras. Y eso es justo lo que dicen querer evitar quienes hoy están llenando sus arsenales.
España intenta desmarcarse… con pasos lentos
España está llegando al 2% del PIB que marca la OTAN, aunque ha querido desmarcarse del recién aprobado aumento hasta el 5%. Pero, qué medidas concretas está tomando el Ministerio de Defensa español?
Medición de emisiones en instalaciones militares
El Ministerio de Defensa ya calcula la huella de carbono en 83 bases. Es un paso clave para saber por dónde empezar a reducir de forma efectiva.
Plan integral contra el cambio climático
Basado en la Directiva 107/1997 y otras normativas internas, este plan se centra en:
- Medir y evaluar emisiones (alcances 1, 2 y 3).
- Reducir y hacer una transición energética real (ahorro, eficiencia).
- Compensar con sumideros naturales (más de 100.000 hectáreas de bosques propios).
- Formar, sensibilizar y comunicar tanto dentro como fuera.
- Coordinar con otros organismos nacionales e internacionales.
Economía circular y reutilización de maquinaria
El Ejército trabaja con la empresa asturiana GAM para reacondicionar equipos militares (desde carretillas hasta blindados) en una planta que funciona con energía solar. También están viendo cómo aplicar esto en la futura base logística de Córdoba, que tendrá paneles solares.
Biocombustibles en aviación
El Ejército del Aire y del Espacio ya probó con éxito un Eurofighter volando con un 30 % de biocombustible fabricado por Repsol. Antes lo habían hecho con F-18 y CASA C-105.
Combustibles sintéticos en la Armada
Navantia y Defensa están probando el uso de combustibles sintéticos en la construcción naval y para la flota.
Bases sostenibles y nuevas infraestructuras
Las nuevas instalaciones, como la base logística de Córdoba, integrarán energía solar, eficiencia energética y criterios de economía circular desde el diseño.
Clima en la estrategia militar
El cambio climático ya forma parte de la Estrategia de Seguridad Nacional y la Directiva de Defensa. Se reconoce como un factor que agrava amenazas, y por eso se tiene en cuenta en la planificación, las compras y los ejercicios.
Es legítimo reforzar la defensa en un mundo inestable. Nadie lo discute. Pero si no incorporamos la variable climática en la ecuación, lo que estamos haciendo es garantizar una inseguridad aún mayor en el futuro. Porque no hay paz posible en un planeta colapsado. El rearme puede ser necesario, pero hacerlo de forma ciega, sin calcular su coste climático, es pegarse un tiro en el pie… O en el futuro.






