Los ministros de Economía y Finanzas de la UE han sellado hoy en Copenhague un acuerdo político informal para acelerar reformas estructurales, simplificar la regulación para empresas y cooperar más estrechamente ante los riesgos geopolíticos. Dinamarca, como presidenta del Consejo, presentó una hoja de ruta ambiciosa que busca hacer de la competitividad un eje central de la agenda económica europea.
En su reunión informal, los titulares de Economía y Finanzas acordaron revisar el marco regulatorio europeo con miras a reducir cargas burocráticas innecesarias para las pymes, al tiempo que se preservan las normas de protección social y ambiental. Se comprometieron también a presentar propuestas concretas en los próximos meses para armonizar estándares de regulación y agilizar procedimientos administrativos, especialmente en sectores clave como energía, transporte y digitalización.
Otro de los puntos centrales fue la preocupación por los efectos de la actual tensión geopolítica global —incluyendo la inflación, las cadenas de suministro alteradas y la dependencia energética— sobre el crecimiento económico de la UE. Los ministros enfatizaron la necesidad de aumentar la resiliencia mediante inversiones estratégicas y mayor coordinación entre los Estados miembros para enfrentar crisis similares en el futuro.
Dinamarca, en su papel de presidencia del Consejo, propuso un plan de acción para reforzar la autonomía estratégica europea. Este incluye mejorar la capacidad productiva interna de bienes esenciales, fomentar la innovación en tecnologías verdes y apoyar la transición energética. Se destacó también el rol del presupuesto comunitario como palanca fundamental, así como la importancia de canalizar fondos europeos hacia regiones con menor capacidad de absorción.
La ministra danesa de Asuntos Económicos, Stephanie Lose, señaló: «Necesitamos una visión general más clara y un mayor enfoque en las cargas que la nueva legislación de la UE impone a las empresas. Las normas de la UE deben funcionar correctamente desde el principio, para que las cargas sean lo más ligeras posible, sin dejar de aprovechar los beneficios de las normas comunes en todas nuestras economías. Hubo un amplio apoyo para continuar trabajando en esta importante agenda».
Aunque los acuerdos alcanzados no tienen carácter vinculante, constituyen un mandato claro para la Comisión Europea y los gobiernos nacionales. Se prevé que estos compromisos informales se traduzcan en políticas legislativas concretas durante la próxima presidencia, así como en propuestas revisadas del marco financiero plurianual. La atención ahora se trasladará a los próximos días, cuando comience la elaboración de textos legales que plasmen las líneas políticas definidas en Copenhague.






