El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido reducir el tipo de interés de la facilidad de depósito en 25 puntos básicos, como parte de su estrategia para moderar la política monetaria restrictiva y acercarse a su objetivo de inflación del 2% a medio plazo.
A pesar de una reciente caída de la inflación al 2,2% en agosto, el BCE ha advertido que la inflación general podría repuntar en la última parte de 2024. Este aumento se debe en parte a que las caídas previas de los precios de la energía dejarán de afectar las tasas anuales. Las proyecciones de inflación del BCE se mantienen en un 2,5% para 2024, 2,2% para 2025 y 1,9% para 2026.
Además, las expectativas para la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como los alimentos y la energía, se han revisado ligeramente al alza debido a una inflación de los servicios más elevada de lo anticipado. Se espera que la inflación subyacente disminuya gradualmente, pasando del 2,9% en 2023 al 2,3% en 2025 y al 2,0% en 2026.
El BCE también publicó datos sobre el crecimiento económico, destacando que la eurozona registró un aumento del 0,2% en el segundo trimestre de 2023, impulsado principalmente por las exportaciones netas y el gasto público, mientras que la demanda interna privada mostró signos de debilitamiento.
Se proyecta que el crecimiento económico alcance un 0,8% en 2024, por debajo de las previsiones iniciales, reflejando una demanda interna más débil. No obstante, se espera que la confianza en la economía y el consumo privado mejoren de manera gradual a medida que aumenten los ingresos reales y se relajen las restricciones monetarias.
En cuanto a los riesgos para el crecimiento económico, el BCE señaló que estos se inclinan a la baja, con posibles obstáculos como una desaceleración de la economía global, tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y los efectos tardíos del ajuste de la política monetaria.
Por otro lado, la inflación podría superar las expectativas si los salarios o las ganancias crecen más de lo previsto o si las tensiones geopolíticas elevan los costos de la energía. Por el contrario, podría disminuir si la política monetaria frena la demanda más de lo esperado o si el entorno económico global se deteriora inesperadamente.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reafirmó que la entidad mantendrá los tipos de interés en niveles restrictivos «el tiempo que sea necesario» para garantizar que la inflación regrese a su objetivo del 2% a medio plazo. Las decisiones futuras dependerán de la evolución de los datos económicos y financieros, así como de la dinámica de la inflación subyacente y la efectividad de la transmisión de la política monetaria. El BCE se mantiene preparado para ajustar sus herramientas de política según sea necesario para asegurar el retorno de la inflación a su objetivo y garantizar un buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria.






