Sin mencionar a China pero pensando en ella. Así ha presentado la Comisión Europea su propuesta para vigilar más de cerca aquellas tecnologías que cree que pueden poner en riesgo la seguridad del continente.
Este martes la Comisión ha encargado la realización de una evaluación de riesgos que será de carácter objetivo .La Comisión presenta una lista de diez áreas tecnológicas crítica que han sido seleccionadas con base en los siguientes criterios: naturaleza habilitadora y transformadora de la tecnología: el potencial y la relevancia de las tecnologías para impulsar aumentos significativos del desempeño y la eficiencia y/o cambios radicales para sectores, capacidades, etc.; el riesgo de fusión civil y militar: la relevancia de las tecnologías para los sectores civil y militar y su potencial para avanzar en ambos ámbitos, así como el riesgo de que ciertas tecnologías se utilicen para socavar la paz y la seguridad; el riesgo de que la tecnología pueda usarse en violación de los derechos humanos: el posible uso indebido de las tecnologías en violación de los derechos humanos, incluida la restricción de las libertades fundamentales.
De las diez áreas tecnológicas críticas, las Recomendaciones identifican cuatro áreas tecnológicas que se consideran altamente probables de presentar los riesgos más sensibles e inmediatos relacionados con la seguridad y la fuga de tecnología. Estas son las tecnologías de semiconductores avanzados (microelectrónica, fotónica, chips de alta frecuencia, equipos de fabricación de semiconductores); las tecnologías de Inteligencia Artificial (computación de alto rendimiento, computación en la nube y de borde, análisis de datos, visión por computadora, procesamiento del lenguaje, reconocimiento de objetos).
Pero también las tecnologías cuánticas (computación cuántica, criptografía cuántica, comunicaciones cuánticas, detección cuántica y radar); las biotecnologías (técnicas de modificación genética, nuevas técnicas genómicas, genedrive, biología sintética). La Comisión recomienda que los Estados miembros, junto con la Comisión, realicen inicialmente evaluaciones de riesgos colectivas de estas cuatro áreas antes de finales de este año. La Recomendación incluye algunos principios rectores para estructurar las evaluaciones colectivas de riesgos, incluida la consulta al sector privado y la protección de la confidencialidad.






