La Comisión Europea adoptó este miércoles el Marco de Ayudas Estatales para la Industria Limpia (CISAF, por sus siglas en inglés), con el objetivo de facilitar que los Estados miembros apoyen inversiones en tecnologías limpias, descarbonización industrial y energía asequible y sostenible.
Esta medida sustituye al anterior Marco Temporal de Crisis y Transición (TCTF), en vigor desde 2022, y tendrá validez hasta el 31 de diciembre de 2030.
La vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera explicó que este nuevo marco forma parte de una estrategia más amplia para convertir a Europa en una potencia industrial limpia y competitiva. “El CISAF forma parte del paquete ‘Elige Europa’. Invita a invertir en nuestro continente y responde al compromiso compartido de acompañar a la industria europea en su transición hacia una economía sin emisiones y con futuro”, afirmó Ribera.
El CISAF permite a los Estados miembros establecer programas de ayuda listos para su aplicación, especialmente para impulsar energías renovables y combustibles con bajas emisiones, como el hidrógeno verde y azul, fundamentales para sectores de difícil transformación energética. “Queremos modernizar nuestra economía y garantizar que sea competitiva, innovadora y generadora de bienestar social”, señaló Ribera.
Los Estados podrán subvencionar hasta el 50 % del precio medio mayorista de la electricidad para hasta el 50 % del consumo anual de empresas que utilizan gran cantidad de energía, lo que puede reducir hasta un 25 % sus costes.
A cambio, estas empresas deberán reinvertir la mitad del ahorro en medidas de descarbonización. “Esta fórmula adelanta hoy los beneficios que traerá mañana la transición energética, aseguró Ribera.
El marco también prevé ayudas a tecnologías para reducir emisiones, como electrificación, biomasa, hidrógeno o captura y almacenamiento de carbono. Para agilizar los trámites, se introduce un sistema llamado “sello verde”, que establece niveles de ayuda predefinidos para cada tecnología, siempre que se cumplan condiciones como mejoras en eficiencia energética. “Este sistema permite a los gobiernos actuar con rapidez sin tener que autorizar cada ayuda por separado”, añadió.
Asimismo, se refuerza el apoyo a la producción de tecnologías limpias en la Unión Europea, como parte de la legislación sobre industria sin emisiones. Se podrán financiar nuevas fábricas, compra de maquinaria o licencias tecnológicas. Ribera subrayó que se protegerá la equidad territorial: “cuanto mayor sea la necesidad en una región, mayor podrá ser el apoyo público”.
Otro de los objetvis del marco es atraer inversión privada. “El papel del Estado no es solo regular, también debe invertir con visión de futuro. Y cuando asume riesgos, también debe compartir los beneficios”, afirmó Ribera. Así, los Estados podrán participar en proyectos mediante instrumentos como participación pública en empresas, préstamos o avales, especialmente en áreas como infraestructuras energéticas o economía circular.
Ribera destacó que la Comisión recogió más de 500 aportaciones de gobiernos y actores sociales desde febrero para dar forma a este marco. “Ofrecemos reglas claras, estabilidad y condiciones equitativas. Estamos en un momento decisivo: Europa puede liderar la transición industrial limpia, atraer inversiones, retener talento y garantizar progreso justo y duradero”, concluyó.






