La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció este martes desde Lituania la “estrategia deliberada de Rusia” para desestabilizar la Unión Europea tras una serie de incursiones con drones en los Estados bálticos, y propuso la creación de un protocolo para amenazas y escenarios híbridos que permita la movilización rápida de todos los instrumentos disponibles de la Unión, señalando que “la disuasión es la mejor estrategia para preservar la paz”.
La jefa del Ejecutivo comunitario se trasladó este martes a Vilna junto con el comisario de Defensa, Andrius Kubilius, para reunirse con Gitanas Nausėda, presidente de Lituania; Alar Karis, presidente de Estonia; y Edgars Rinkēvičs, presidente de Letonia, en el marco de las crecientes amenazas híbridas a las que los Estados bálticos se han enfrentado por parte de Rusia.
“Alertas antiaéreas, familias refugiadas, escuelas cerradas, transporte interrumpido. Esta es la realidad en la frontera oriental de Europa en 2026”, señaló von der Leyen, quien añadió que “no se trata de incidentes aislados, sino de una estrategia deliberada de Rusia para desestabilizar nuestras sociedades democráticas”.
Sin embargo, la presidenta de la Comisión afirmó que, “al igual que en los campos de batalla de Ucrania, Rusia está fracasando”, y reiteró la solidaridad de la Unión Europea con Estonia, Letonia y Lituania. Afirmó que “cuando los Estados bálticos se enfrentan a una prueba, Europa en su conjunto se enfrenta a una prueba”.
Señaló que actualmente “los ataques híbridos y cibernéticos, la injerencia extranjera y la desinformación aparecen con regularidad”. En ese sentido, indicó que los Estados miembros que se enfrentan a estas amenazas “deberían poder contar con la solidaridad europea”, y abogó por desarrollar “un protocolo para este tipo de situaciones híbridas”. La presidenta defendió que esto “permitiría la rápida movilización de todos los instrumentos disponibles de la UE. Porque, al fin y al cabo, la disuasión es la mejor estrategia para preservar la paz”.
Von der Leyen explicó que los países bálticos recibirán 12.000 millones de euros adicionales a través del programa SAFE, señalando que estos recursos ya se están integrando en planes de inversión en distintos ámbitos de protección frente a amenazas, en particular capacidades de defensa aérea, sistemas antidrones y medidas para la protección de infraestructuras críticas como redes energéticas, comunicaciones y transporte.
En este contexto, añadió que “hemos adaptado nuestros instrumentos a la nueva realidad sobre el terreno”, en referencia a la modificación del uso de herramientas presupuestarias y programas europeos para responder a riesgos de seguridad emergentes.
Indicó que “la preparación debe ser el principio rector de la resiliencia de nuestras sociedades”, situando este enfoque como base para las políticas de seguridad, gestión de crisis y coordinación institucional dentro de la Unión. Añadió que “los Estados miembros del este marcarán la pauta”.
La presidenta propuso reforzar la coordinación entre sistemas nacionales de alerta y avanzó que “podríamos iniciar, en plena coordinación con la OTAN, una evaluación de los sistemas antidrones y de alerta temprana existentes en la región”, con el objetivo de identificar posibles deficiencias y mejorar la capacidad de respuesta conjunta.
Afirmó asimismo que “Europa y Ucrania, juntas, debemos desarrollar la capacidad industrial necesaria para superar a nuestros adversarios en innovación”. Con esta idea se refirió a la cooperación en materia tecnológica y de producción militar entre la Unión Europea y Ucrania, señalando la importancia de integrar la experiencia adquirida en el contexto del conflicto en el desarrollo de capacidades industriales y tecnológicas europeas, con el objetivo de reforzar la producción y la innovación en el sector de la defensa.





