En sus redes se autodefine como ‘equilibrista de profesión’, y es que María Andrés es periodista, directora de la oficina del Parlamento Europeo en España, y madre. A pesar de sus múltiples roles, en este final de curso político nos ha dedicado su valioso tiempo para arrojar luz sobre los principales hitos que nos aguardan hasta las elecciones de junio del próximo año.
Aquí Europa- Termina el curso político, ¿qué grandes cuestiones crees que quedan por aprobar en este Parlamento?
María Andrés- Efectivamente, nos quedan 300 días y hemos tenido una legislatura tremendamente intensa por la crisis del COVID, por Ucrania, por la inflación, por tantísimos problemas a los que hemos tenido que enfrentarnos de manera muy novedosa y que no habían sucedido antes. Entonces yo diría que todo lo que sea poder terminar en las prioridades que hemos comenzado, verde, digital y social, es crucial y tenemos que elegir bien esos dosieres porque hemos aprobado más de 200 leyes en esta legislatura, pero quedan más de 170 todavía en tramitación. Va a ser imposible antes de abril terminarlas todas.
Con lo cual, tendríamos que estar hablando del pacto migratorio como gran tema a resolver, que afecta tantísimo a España. Va a servir para juzgar esa Europa social de la que siempre hablamos, no podemos llenarnos de palabras sobre la solidaridad y la ayuda a terceros países. Y además en un contexto geopolítico tan intenso, es importante saber dar respuesta también a los países de tránsito de esos inmigrantes.
También, por ejemplo, el dosier sobre la calidad del aire, en temas verdes y sostenibles, que está todavía la ley de la restauración de la naturaleza, dos temas muy polémicos que se están ideologizando, porque todos estamos de acuerdo en caminar hacia una Europa verde, pero necesitamos impulsar también la competitividad y las ayudas estatales en otras regiones del mundo nos están haciendo jugar con desventaja. Entonces, ¿nos hemos pasado de frenada en esa ambición verde? Esa es la pregunta que queda por responder y que ha cambiado o ha modulado la posición de algún grupo político en estos informes.
Luego temas de digitalización. Nos queda también en cuanto a calidad del empleo, el tema de los trabajadores de las plataformas, que también habría que cerrar. Pero yo sin duda me centro en estos y en continuar hablando de la ampliación, un tema que no se imaginaba a nadie que iba a centrar la atención al principio de la legislatura y cada vez vamos dando más pasos.
AE- En cuanto a la ampliación, Von der Leyen hablaba del criterio meritocrático, de cumplir los criterios de Copenhague. Incluso ha llegado a hablar de reformar los tratados. ¿Cómo se puede adecuar esto en una situación como la que vive en estos momentos Europa?
MA- Igual que a veces los estudiantes no se sientan a estudiar hasta que tienen la fecha de un examen próximo. Hay que saber jugar con las sensibilidades de los países que están al otro lado y de los países que estamos desde este lado para poder dar una perspectiva realista, una fecha realista que puede estar lejos, que podemos estar hablando de varios años en perspectiva, pero que tiene que estar ahí porque el poner hitos, echas y un calendario va a dar una sensación de seguridad y de certidumbre a aquellos países que están luchando tanto por poder entrar en la Unión Europea. Entonces de nuevo sí, basarse en la meritocracia y en cumplir los criterios de Copenhague, pero sin por ello desatender, bloquear o dejar un vacío en el que no se hable de próximas fechas.
AE- De los temas que quedan por resolver que has citado, ¿cuál crees que es el más difícil?
M.A- Hace años te hubiera sabido dar una respuesta y anticipar los resultados más fácil, pero ¿sabes qué pasa? que en este Parlamento Europeo, y además es un síntoma de madurez de esta cámara, se están ideologizando mucho los temas. Esta casa se está haciendo más política y en ese proceso antes estábamos convencidos que una ley como la de la restauración de la naturaleza hacia un pacto verde, hacia una Europa más sostenible, no iba a tener ningún problema en conseguir una mayoría amplia y de repente estamos viendo cómo hay mayorías que fluctúan.
Hasta ahora era siempre conservadores, socialistas con apoyo de liberales, verdes a veces, los que conseguían aprobar los dosieres y ahora estamos viendo quizás una tendencia hacia dos bloques muy diferenciados: en un lado derecha y partidos que están más a la derecha de los conservadores y por otro lado el resto de la casa, y creo que eso hace mucho más impredecible el resultado de estos acuerdos y de estos votos en el Parlamento.
Yo no haría una porra porque seguro que la pierdo, pero sí te diría que de todos ellos, el más crucial me parece el pacto migratorio porque los grupos europeos también empiezan a utilizar todo este material de políticas de la unión y de dosieres legislativos como parte de su campaña electoral y presentarse a unas elecciones europeas defendiendo una Europa solidaria, una Europa de valores, anclada en la democracia, etcétera, donde no hemos sabido resolver qué hacemos con los inmigrantes que se nos están muriendo en el Mediterráneo, es pegarnos un tiro en el pie en la campaña electoral y va a ser muy difícil explicarlo a los ciudadanos si no conseguimos un pacto antes.
AE– Vamos a las elecciones. Vuestra labor es que haya participación, tenéis que trabajar porque esas elecciones sean lo más interesantes posibles para los ciudadanos, y sobre todo el voto joven, lo que siempre venís hablando. ¿Cómo lo enfocáis? Y, sobre todo, en tu caso y tu responsabilidad, ¿cómo lo ves y cómo lo estás enfocando en España.
MA- Desde la oficina del Parlamento Europeo en España yo creo que es muy importante explicar qué está ocurriendo en el Parlamento, porque si el ciudadano siente que desconoce lo que ocurre y desconoce la prioridad de los dosieres que se tratan, no se va a sentir motivado para ir a votar. Con lo cual, una pedagogía muy concreta de los temas que se están aprobando y cómo les afectan a ellos en España directamente en cada región.
Eso por un lado, porque va a hacer que se sientan más implicados y que sientan la necesidad de ir a votar para definir esas prioridades. Y segundo, mantener una comunicación de dos vías donde la gente te pueda venir a contar sus preocupaciones, donde tú le puedas estar explicando el por qué un voto ha podido cambiar de sentido, qué se está cociendo aquí (en el Parlamento) en cuanto a prioridades y estrategias a largo plazo y ellos puedan sentir que están contribuyendo al debate. Recoger esas ideas es también fundamental y es una tarea del Parlamento Europeo.
Lo que hacemos mucho es escuchar también, por supuesto, las encuestas que hacemos. En el último eurobarómetro de julio, el 71% de los europeos decía, "Europa importa y soy cada vez más consciente de lo que importa", eso es alentador. Ha crecido mucho ese sentimiento desde el Brexit, el COVID y la crisis de Ucrania. Pero además, si miramos a lo que ocurrió en las últimas elecciones europeas, subió el voto de una manera importante. La realidad es que la gente fue a votar, rompimos la tendencia bajista y conseguimos incrementar la participación y a un año de esas elecciones, de las de 2019, aproximadamente un 57% de ciudadanos decían que pensaban ir a votar, que era importante. Luego acabó votando un 50%.
AE- Siempre hay gente que se decuelga, ¿no?
MA- Sí, pero bueno. Estamos a un año de las elecciones, las encuestas nos dicen que hasta un 67% de ciudadanos creen importante ir a votar. Veremos si se refleja o no esa diferencia el 9 de junio del 2024 con las elecciones europeas.
