Un café con… Juan Fernando López Aguilar

Aqui Europa entrevista al eurodiputado socialista y presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior de la Eurocámara, Juan Fernando López Aguilar, para hacer un balance de la legislatura.

Aquí Europa- ¿Qué balance hace el presidente de esta legislatura tan complicada? Lo ha sido para la Unión Europea.

Juan Fernando López Aguilar- Positivo. Y no solo pese a las dificultades, sino precisamente por las dificultades que hemos tenido que encarar y en buena medida, superar. Empezando por la culminación del Brexit, que hay que recordar que nos consumió nada menos que tres años agónicos desde el desdichado referéndum de 2016 hasta que finalmente culminó su salida el Reino Unido de la Unión Europea.

Transcurrieron casi cuatro años. Tuvo lugar en enero de 2020 en esta misma legislatura, pero después vino la pandemia  y la guerra de Ucrania y la crisis inflacionaria y la crisis de suministro no solamente de materias primas alimentaria, por tanto, sino energética y con encarecimiento de recursos que son existenciales para la ciudadanía de la Unión Europea. Y en todos estos asuntos, la Unión Europea ha compuesto la figura, ha sido capaz de apretar el paso.

Ha sido capaz de responder con herramientas inéditas como la mutualización de la deuda largamente ambicionada por los socialistas europeos, además de cumplir con la agenda que era muy ambiciosa en la investidura de Von der Leyen, la agenda digital. La transición verde justa hacia una economía des carbonizada en 2030 y 2050. Por tanto, la agenda más ambiciosa de lucha contra el cambio climático del planeta y el Pacto de Migración y Asilo.

Y en todo esto hemos logrado colocar jalones absolutamente señalados en el camino. Y esto significa un balance positivo, precisamente por las dificultades que hemos tenido que encarar.

AE- Y en concreto en la materia que le toca como presidente de la Comisión de una de las comisiones más importantes de este Parlamento, los derechos y libertades. ¿Cuáles han sido los hitos que considera que han sido los hitos legislativos que ha tenido?

JFLA- De alguna manera, todas las ambiciones proclamadas en esta legislatura pasaban, como siempre, por la amplísima agenda de competencias legislativas de la Comisión de Libertades, que incluye derechos fundamentales, el desarrollo de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, Justicia e Interior, incluida la Agenda digital, con el Reglamento de Inteligencia Artificial, que tiene una implicación enorme sobre derechos muy preciados, protegidos por la Carta, como la confidencialidad de las comunicaciones personales, la privacidad y la garantía de la dignidad personal frente a esa apisonadora que puede ser una herramienta tecnológica tan potente, tan intrusiva y tan vertiginosa como la de la inteligencia artificial.

Pero esencialmente hemos deducido las consecuencias de la lucha contra la pandemia en materia de garantía de la libre circulación, que quedó muy malherida. Schengen estuvo en juego en la libre circulación porque la pandemia produjo una secuencia de suspensiones de la libre circulación unilaterales. Sin un guion concertado, sin coordinación por parte de la Comisión Europea y en clara contradicción con el derecho legislado.

Hemos puesto en marcha una nueva gobernanza. Schengen es uno de los hitos legislativos de esta legislatura y, por supuesto, también el asunto más divisivo y más espinoso de la agenda europea de lejos, que es migraciones y asilo. Una competencia que fue distintiva de los Estados miembros durante mucho tiempo dejó de serlo cuando entró en vigor el Tratado de Lisboa, que ordena que haya una política común de migraciones.

Por tanto, es un desafío inmenso y lo hemos abordado con cinco reglamentos, que son cinco leyes europeas directamente vinculantes para los Estados miembros entrelazados entre sí, que nos han consumido muchísimo tiempo aprobados, por cierto también, en la fase final de la presidencia española y cumpliendo, por tanto, una muy exigente hoja de ruta que nos habíamos impuesto.

Arrancando con la presidencia francesa, pasando luego por varias presidencias, una detrás de otra, pero que tenía su última oportunidad. Lo dije muchas veces en este último semestre, último útil de la Legislatura 2019-2024, que era la presidencia española. Segunda mitad del 2023, lo hemos conseguido y ahora solo queda vigilar su implementación y su ejecución.

AE- Habla del pacto de la inmigración. Cree que es suficiente para parar la crisis migratoria que llevamos décadas teniendo?

JFLA- Es un paso y es un paso en la dirección correcta, porque mejora el status quo del que venimos, que me parece y lo he dicho muchas veces, insostenible, además de injusto. No podemos seguir en una dinámica de acción reacción intentando poner parches cada vez que se produce una vía de agua, intentando reaccionar después de cada tragedia en el Mediterráneo, perfectamente anunciada, perfectamente predecible.

Cada barco que se hunde en el Mediterráneo, en el Atlántico, en la ruta hacia Canarias, que por cierto, la más mortífera, con cientos de personas a bordo. El Parlamento Europeo lo lamenta, lo denuncia, exige que la Europa unida cambie de mirada. Pero hace falta también una legislación que vincule a los Estados miembros y lo que hemos conseguido.

No es suficiente y desde luego, no es exactamente lo que queríamos. Sin embargo, en la Unión Europea, por su escala, por una Europa 27 en la que ningún grupo parlamentario tiene la sartén por el mango ni puede legislar por sí solo. La única forma de conseguir un paso adelante en una dirección que podamos interpretar comúnmente como correcta es hacer concesiones a través de lo que llamamos compromiso legislativo, es decir, una negociación muy esforzada, muy de cara de perro que ha durado años.

Para empezar, dentro de la propia Cámara del Parlamento Europeo, entre los distintos grupos parlamentarios, una vez que constituimos el equipo negociador que preside, encarar la fase final, que ha sido tremenda, que es la discusión con los 27 ministros del Interior. Y he dicho con claridad que Migraciones y asilo son el asunto más divisivo de la agenda europea. Lo es geográficamente.

No es lo mismo ser báltico que ser canario español en Canarias. En realidad no es lo mismo la aproximación nacionalista reaccionaria que cree que lo mejor sería regresar a la casilla nacional, en la que cada uno puede hacer de su capa un sayo y negociar bilateralmente con los países de origen o de tránsito, que ser europeísta.

No es lo mismo ser de ultraderecha con una visión profundamente negadora del hecho migratorio que lo ve como una crisis, como una amenaza, cuando no como una conspiración que en África se han puesto en movimiento para invadir Europa y sustituir a la población envejecida de la Unión Europea, que tiene una aproximación progresista, que es una aproximación que comprende el hecho migratorio como una constante en la historia de la humanidad.

Por tanto, yo, que soy un socialista, digo con claridad que, a mi juicio, el hecho migratorio no es una crisis, ni menos aún una amenaza. Y no es una conspiración, es un hecho constante en la historia de la humanidad. Solo que en la globalización, que es la escala definitiva de lo humano que nos hace más próximos que nunca a todo lo que sucede en el planeta y particularmente al continente africano, que está en una explosión demográfica sin precedentes, donde hay muchísima gente joven soportando desertización, hambruna, sequía, ausencia de recursos, ausencia de agua, cuando no guerras, violaciones de derechos humanos o inestabilidad política como en Senegal se pone en movimiento y una parte de esas personas que se ponen en movimiento apuntan a la Unión Europea. No es una parte mayoritaria, es una parte infinitesimal, mal con respecto del todo. Pero aquella que llega a Europa podemos manejarla tan solo con que lo hagamos de manera común y con respeto a nuestro valores y a nuestro derecho legislado.

Y ese es el esfuerzo que hemos hecho esta legislatura, construir un derecho legislado, sin reglamentos entrelazados entre sí, que innovan. El sistema europeo de migraciones y de asilo que crea obligaciones directamente vinculantes para los Estados miembros, que no requiere transposición porque los reglamentos no son directivas, son directamente vinculantes desde su entrada en vigor y que además generan derechos para las personas bajo el derecho europeo, ante los tribunales de justicia de los Estados miembros y hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Porque esa es una belleza de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que protege a cualquier persona a la que se le aplique el derecho europeo, sea europea o no, y evidentemente, cuando se habla de migraciones y asilo estamos hablando de no europeos, estamos hablando de personas procedentes de países de origen o de tránsito. Y no digamos cuando hablamos de demandantes de asilo, que son personas perseguidas en los países en los que ya no pueden vivir, que necesitan protección internacional en algún otro rincón del mundo y es el nuestro, que es una fortaleza de garantías y que debe estar regida por un derecho de seguridad jurídica y responsabilidad compartida.

Los principios estaban claros desde el principio hemos sostenido los socialistas con mucho énfasis que había que cumplir el artículo 80 del tratado. Se ha sobrecargado a los países de primera línea España, Italia, Malta, Chipre, Grecia, frontera entre el Mediterráneo y el Atlántico.

Y no ha habido ninguna solidaridad, pero ninguna es ninguna. Y ahora va a haber una oportunidad para la solidaridad y eso ya es un avance con respecto a la situación de la que venimos. Insisto, insostenible, además de injusta.

AE- Una última pregunta de cara a las elecciones, que ya van a ser pronto en el mes de junio. ¿Qué estado de salud tiene el proyecto común europeo?

JFLA- Hemos aprendido en estos años, lamentablemente, que nada está garantizado para siempre. Nada se sostiene si no regamos la maceta, si no hacemos el esfuerzo de remar a diario en alguna dirección que sea la dirección correcta de la historia. La Unión Europea claro que está amenazada existencialmente. Nunca habíamos visto tan cerca un vecino gigantesco como Rusia, el país más grande de la tierra, fuera de control, regido por un déspota, un autócrata que lo controla todo, el ejército, la fiscalía, la justicia, los servicios de espionaje, la vida y la muerte.

Y decide eliminar físicamente a sus adversarios políticos sin escrúpulos, sin contemplaciones. Ojalá no impunemente. Ojalá algún día la justicia pueda dar cuenta de sus crímenes. Pero resulta que es vecino inmediato de la Unión Europea. Y la Unión Europea tiene la obligación de despertar, de madurar, no solo de crecer, sino de madurar muy deprisa y por tanto, ya es un hecho que la Unión Europea siga en pie, a pesar de que vivimos el Brexit, que en algún momento anunció casi un minuto de pánico pensando que el síndrome podía difundirse, que en la misma medida en que el Reino Unido había sucumbido a un empuje populista que decía estaremos mejor fuera de la Unión Europea y eso pudiera pasar en otros Estados miembros, no sucedió. La Unión Europea permaneció unida, negociando frente al Reino Unido y ha permanecido unida incluso frente a algunos adversarios u obstáculos internos, como fue el caso de Hungría y Polonia.

Bajo el artículo siete da la impresión que ahora Polonia sale del lado oscuro de la fuerza, pero Hungría permanece, sigue siendo un motivo de preocupación y, con todo, a pesar de la gran recesión y las lecciones que aprendimos, a pesar de del Brexit, del modo en que reaccionamos frente a la pandemia de manera unitaria con una estrategia de vacunación, con una negociación conjunta ante las grandes industrias farmacéuticas, con una estrategia de de combate y de recuperación de la libre circulación, con la gobernanza de Schengen.

La Unión Europea sigue en pie con todas sus contradicciones, con su heterogeneidad unida en la diversidad. Sigue siendo muy diversa. Lo que digo como perspectiva de futuro es que no es posible la ampliación, yvaya si se está pensando e invitando a Ucrania, Moldavia, a Georgia, a los Balcanes, sin reformas institucionales del método de decisión con unanimidad, no podemos ser 33, ni 34, ni 35.

Con unanimidad y con estos recursos no podemos financiar una política agrícola común que integre a Ucrania, que es eminentemente agrícola, y expandir los recursos propios del presupuesto europeo, nuestra capacidad financiera. Y además necesitamos, lógicamente, en la medida en que tenemos una vecindad cada vez más próxima a Rusia, una Europa de la defensa, de la seguridad, además de una política exterior, una política de seguridad y defensa común con una herramienta de intervención rápida.

Todos son desafíos enormes, seguramente para la próxima legislatura, pero lo que creo es que la Unión Europea, con todos sus desafíos, permanece en pie, unida en su diversidad.

 

 

 

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