Dirige el mayor bufete de abogados de la Unión Europea o como a el le gusta decir, «los abogados de los ciudadanos europeos», ya que su misión consiste en defender el derecho europeo. Daniel Calleja Crespo fue nombrado Director General del Servicio Jurídico de la Comisión en 2020 pero su trayectoria en Bruselas es considerablemente más larga. Para dar a conocer la labor de los casi 300 abogados que conforman el Servicio Jurídico y celebrar su aniversario, han publicado el libro ’70 Años de derecho de la Unión. Una unión al servicio de los ciudadanos’.
Aquí Europa- ¿Qué han supuesto estos 70 años de derecho del proyecto de la Unión?
DCC- El libro es una reflexión sobre el pasado, sobre el presente y sobre el futuro de la Unión Europea. El origen del libro era celebrar un aniversario muy importante porque se cumplen 70 años desde que la Unión Europea, tal y como la conocemos, se ha desarrollado, ha cumplido 70 año, es su 70 aniversario. ¿Qué ha supuesto? Pues ha supuesto un cambio tremendo. Hace 70 años las instituciones europeas nacen concentradas sobre el carbón y sobre el acero. Lo que se quería era crear la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, y restablecer la paz en Europa.
Europa había tenido una guerra, dos guerras tremendas del siglo XX, había quedado devastado y la idea era poner en común la producción de carbón y acero, que eran materias primas esenciales para que Alemania y Francia nunca más volvieran a enfrentarse.
De ese proyecto que era puramente económico y energético, tenemos hoy una Unión Europea que a lo largo de estos 70 años ocupa un papel prácticamente en todas las esferas de nuestras vidas. Desde lo que llamamos el mercado interior, la libre circulación de personas, de servicios, de mercancías, de capitales, el euro, las políticas de infraestructuras, los transportes, la energía, la política regional, la política de salud, la política en favor de los estudiantes… Es decir, hay un antes y un después.
Han sido 70 años de una historia de éxito. Una historia de éxito que se ha basado en un elemento clave. Y ese elemento clave es el hilo conductor del libro: el derecho. La Unión Europea se rige por normas y esas normas van destinadas a unos ciudadanos. Por eso el título del libro son 70 años de derecho de la unión, una unión al servicio de los ciudadanos.
AE- Tras estos 70 años de éxitos, ¿cuál dirías que han sido los grandes éxitos de este proyecto jurídicamente?
DCC- El gran éxito ha sido apoyar toda la construcción europea, que en el fondo es un proyecto de estados soberanos, de estados democráticos, en unos valores comunes, en unos valores que están en la base del proyecto europeo. La democracia, la libertad, la igualdad, los derechos humanos, la dignidad… Esos valores están en la base de toda la construcción europea.
El gran éxito también se ha basado, como decía, en tener unas normas propias, que a diferencia de otras organizaciones internacionales, estas sí pueden ser invocadas por los ciudadanos, que han generado nuevos derechos para ellos, que han mejorado su calidad de vida.
También la idea genial de haber atribuido a unas instituciones una serie de poderes para que pudieran ejercerlas en nombre de los estados, y esas instituciones pudieran además exigir a los estados que cumplieran esos principios.
Esos yo creo que son los pilares y luego, la capacidad de adaptación. El proyecto europeo no es un proyecto rígido, ha sabido evolucionar. Jean Monnet, uno de los padres de Europa decía que la Unión Europea se forjará en las crisis y será la respuesta a cada una de esas crisis. Y todas esas respuestas que se han dado cuando la Unión Europea ha estado en crisis, son las bases del éxito del proyecto europeo.
AE- ¿Qué supuso la incorporación de España a este proyecto?
DCC- La incorporación de España fue un momento muy importante, en el año 1986, y esa incorporación suponía abrir las puertas de la Unión a países que recuperaban la democracia, tras muchos años en los que no habían conocido esas libertades políticas. Para España era muy importante la adhesión porque cumplía dos objetivos. Un objetivo económico, el entonces llamado mercado común, era una región de países muy prósperos, con un desarrollo económico muy superior al español, pero también a una aspiración política. Y es que España, aunque tradicionalmente había sido una potencia, un imperio, pues recuperaba su papel en la esfera internacional y lo hacía a través de Europa, perteneciendo a un club muy selecto, y era una aspiración que compartían todos los españoles sin distinción de partidos.
Yo creo que hay un antes y un después. Todo el mundo está de acuerdo que la transformación que ha sufrido España en todos los ámbitos desde la adhesión, ha sido una transformación sin precedentes. Es otra historia de éxito, porque nos ha permitido no solo volver a Europa, donde siempre tuvimos que estar, sino también a influir. Y muchas de las realizaciones de la Unión Europea tienen sello español y puedo dar algunos ejemplos. Desde el programa Erasmus, que lo propone un comisario español, que está en la memoria de todos, Manuel Marín; a la ciudadanía europea, que supone que los ciudadanos, además de tener unos derechos que les confieren sus constituciones nacionales, van a tener unos derechos que les da la Unión Europea; el mercado único; la libre circulación; el euro… Hay muchísimas aportaciones que se detallan en el libro.
AE- ¿Qué es y cómo funciona el Servicio Jurídico de la Comisión Europea que usted dirige?
DCC- El Servicio Jurídico somos los autores del libro. Decía que la Unión Europea cumple 70 años, el Servicio Jurídico de la Comisión Europea cumple también 70 años. Es un servicio, un departamento poco conocido. Somos los abogados de la Comisión. A mí me gusta decir que somos los abogados de los europeos porque nuestra misión consiste en defender el derecho europeo. Tenemos que defender que se aplique la normativa europea y tenemos que asesorar a nuestra institución, a la Comisión Europea, en todos los procedimientos jurídicos.
Somos como un despacho de abogados europeo cuya misión es defender el derecho europeo, pero también es defender a los ciudadanos europeos. ¿Cómo se traduce eso? El Servicio Jurídico representa a la Comisión y a Europa en todos los litigios a nivel internacional. Si hay un caso contra la Unión Europea en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio; si hay un litigio en el Tribunal de Luxemburgo; si hay una cuestión perjudicial, un juez español que pregunta al Tribunal de Justicia para resolver un caso cuál es la interpretación de una directiva; si la Comisión tiene que abrir un procedimiento de infracción porque un país no cumple el derecho de la Unión; o si un país recurre una decisión de la Comisión… Siempre hay un abogado del servicio Jurídico de la Comisión defendiendo a la Comisión.
De los tres abogados que empezaron hace 70 años, pues hoy somos cerca de 300 abogados de 27 países, porque hay un principio sagrado que es el equilibrio geográfico y las lenguas de todos estos procedimientos son las lenguas de los Estados miembros, con lo cual los abogados que participan en el Servicio Jurídico, que yo tengo el honor de dirigir, hablan todas las lenguas y estamos divididos por equipos: competencia, ayudas de Estado, institución, comercio… Es un equipo especializado, y esa es nuestra función.
AE- Tras tantos años de historia, ¿cómo valora el actual momento de la Unión Europea desde el punto de vista de estado del proyecto europeo?
DCC- Estamos en un momento apasionante, pero la historia de Europa siempre ha sido apasionante. En los últimos años Europa ha tenido unas crisis sin precedentes. Nadie se podía imaginar cuando la von der Leyen toma posesión y está entrando en su último año de mandato, que iban a pasar todas las cosas que han pasado. Desde cerrar la negociación del Brexit, pasando por la pandemia, la crisis de la energía, la recuperación económica después de la pandemia, la guerra de Ucrania… La buena noticia es que a todas esas crisis Europa ha sido capaz de dar una respuesta. Sea la estrategia de vacunación, sea los fondos Next Generation para ayudar a los países a superar la crisis, la reacción tan firme en relación a la guerra de Ucrania para defender los valores europeos que estaban en juego o las medidas que se han tenido que tomar para reaccionar a la crisis de la energía.
Pero además ha sido capaz esta Comisión de poner en marcha una agenda muy ambiciosa: el Pacto Verde Europeo, la Agenda Digital, una unión también más eficaz, la respuesta a los retos migratorios, la respuesta a las cuestiones geopolíticas… Han sido unos años muy intensos, de mucho trabajo, y los próximos años vamos a tener que continuar dando respuestas, siendo útiles, y habrá nuevos desafíos.
Tendremos también las elecciones europeas el año que viene, que será un momento político muy importante, y una situación geopolítica en un mundo cada vez más complejo, en el que Europa tiene un gran papel que jugar. Si mantenemos la unidad y somos capaces de proyectar los valores europeos, Europa puede continuar influyendo en el mundo y jugando el papel que le corresponde. Y para eso no se nos ha ocurrido una mejor fórmula que la Unión Europea.
Con frecuencia se dice que en Europa hay dos tipos de estados, los Estados pequeños y los que todavía no se han dado cuenta de lo pequeños que son para hacer frente a los retos del futuro. Para hacer frente a esos retos nos hacen falta instituciones comunes. Eso es lo que aporta la Unión, ese es el valor añadido de la Unión Europea.
AE- Se acaba de abrir el debate de la ampliación y en la cumbre de Granada parece que puede ser una prioridad de las discusiones de los jefes de gobierno, ¿estamos en condiciones de asimilar la entrada de nuevos socios?, ¿es el momento?
DCC- Hay un proceso que lleva ya bastantes años con los países de los Balcanes, la Comisión también ha emitido una serie de informes en relación a Ucrania, en relación a Moldavia, en relación a Georgia. Es un desafío geopolítico. Hay una regla de oro: Para entrar en la Unión Europea hay que cumplir los criterios de Copenhague. Este es un club muy exigente. Hace mucho frío fuera de la Unión Europea. Muchos países quieren formar parte de la Unión Europea, porque a pesar de que hay muchas críticas en relación a Europa, el euroescepticismo, en general, cuando la gente nace en Europa, se da cuenta de que no se está demasiado mal comparado con otras regiones del mundo.
Esos criterios de Copenhague exigen que estos países candidatos, una vez tienen el estatuto de candidato, que tampoco lo tienen y automáticamente tengan que respetar los valores europeos como la democracia, el Estado de derecho, la lucha contra la corrupción… Tienen que tener la capacidad de aplicar el acervo comunitario que cada vez es mayor en los transportes, en la energía, en la agricultura… Para ello tienen que tener instituciones y administraciones capaces de eso, y tienen que tener un desarrollo que les permita formar parte de la UE. Todo ese proceso es complejo y exige una negociación por capítulos una vez se decide si se abre la negociación. Luego hay que ir cerrándolos, y todo ello se hace sobre la base de los méritos. Esto es un proceso que al final, los Estados miembros exigen que la Comisión emita un dictamen favorable.
En los próximos años ese proceso va a continuar. Es verdad que los acontecimientos externos pueden acelerar, pero desde el punto de vista de la Comisión, lo que es muy importante es mantener que este proceso sea objetivo y basado en los progresos concretos y en el respeto de los criterios previstos en el tratado, porque las falsas adhesiones no son una buena solución, ni para el Estado miembro ni para la Unión Europea.
Hay otro aspecto muy importante que también hay que debatir, y es que la Unión Europea cuenta ya con 27 Estados miembros. Desde el punto de vista institucional es mucho más compleja que los seis iniciales, y si se amplía el número de estados, pues habrá también que discutir reformas institucionales.
Ya tuvo lugar esto antes de la adhesión, el Tratado de Ámsterdam, luego continuó con Niza y con Lisboa, pero también habrá una discusión sobre la capacidad de absorber a estos países por parte de los 27 actuales. Todo esto es apasionante y llevará a muchísimas discusiones y será uno de los temas de los próximos años, sin duda.
