Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo han decidido pausar las negociaciones el mediodía del jueves y las reanudaran el viernes a las 9 de la mañana.
A pesar de los esfuerzos, la Ley europea sobre Inteligencia Artificial aún no es una realidad. El miércoles a las tres de la tarde empezó uno de los trílogos que ya apunta a ser uno de los más largos de la historia reciente de la Unión Europea. Inicialmente se había previsto una rueda de prensa a las ocho de la mañana de este jueves por parte del Consejo seguida de una rueda de prensa a las diez de la mañana en el Parlamento Europeo.
Pero ninguna de las dos ha podido celebrarse ante las negociaciones aún en marcha. Tras unas veinte horas de trílogo, en el que han participado también el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la vicepresidenta de Transparencia, Vera Jourova, finalmente el encuentro se ha pospuesto hasta el viernes a las nueve de la mañana con el compromiso por parte de los negociadores de no filtrar información.
Aún así, fuentes de la presidencia han confirmado a Aquí Europa que se ha llegado un acuerdo respecto a la regulación de los modelos fundacionales como por ejemplo ChatGPT de OpenAI. Este ha sido uno de los principales quebraderos de cabeza para los legisladores, ya que la tecnología apenas estaba desarrollada cuando se presentó la propuesta de la Comisión Europea en 2021 por lo que no se incluyó en ella.
El texto del Ejecutivo comunitario busca definir los diferentes tipos de uso de la inteligencia artificial dependiendo de su nivel de riesgo para los seres humanos. La idea es que haya tecnologías que estén prohibidas, como por ejemplo, los sistemas de puntuación para ciudadanos, y otras que esten clasificadas de alto riesgo. Este es, de hecho uno de los puntos más espinosos.
El texto fue propuesto cuando aún no había aparecido los conocidos como modelos fundacionales, como por ejemplo, ChatGPT. Y este es ahora uno de los principales escollos para una adopción de un texto conjunto entre las instituciones. Mientras el Parlamento Europeo apuesta por etiquetarlo como de alto riesgo y pedir que antes de salir al mercado se analicen para evitar la reproducción de sesgos, en el Consejo la opinión es distinta.
Varios países, como Alemania y Francia, se han opuesto a su regulación argumentando que podría ser dañino para la competitividad y la innovación de las empresas de la Unión Europea. Pero tanto la Eurocámara como lobbys a favor de los derechos digitales alertan del peligro que podría suponer para los ciudadanos.
Los legisladores estarán también negociando de que forma se debe señalar todos aquellos productos culturales elaborados mediante la Inteligencia Artificial, incluidos los Deep Fake.
A pesar de que a finales del mes de octubre Estados Unidos aprobó un decreto mediante el que regulaba el uso de la Inteligencia Artificial, el texto europeo es la primera ley creada especificamente para poner normas y límites a esta tecnología disruptiva.
