Nicolás Pascual de la Parte, exembajador de España ante la OTAN y actual miembro del Parlamento Europeo, además de coordinador del Partido Popular Europeo en la Comisión de Seguridad y Defensa, advierte que Europa está entrando en una nueva fase del conflicto en Ucrania. Ante las crecientes provocaciones rusas en el espacio aéreo y el aumento de los riesgos geoestratégicos, Pascual de la Parte subraya la necesidad de una mayor inversión en capacidades defensivas, desde defensa aérea hasta sistemas antimisiles, y aboga por un compromiso europeo sostenido que complemente a la OTAN y fortalezca el apoyo a Ucrania.
Aquí Europa- Europa enfrenta una situación compleja con el conflicto en Ucrania y las recientes incursiones rusas en varios países. ¿Cómo puede Europa equilibrar la defensa propia sin depender completamente de la OTAN?
Nicolás Pascual de la Parte– Estamos entrando en una nueva fase del conflicto en Ucrania. Putin está buscando provocarnos, poner a prueba nuestra respuesta a sus hostigamientos en el espacio aéreo de varios países, como Polonia, Estonia, Rumanía e incluso Dinamarca. Su objetivo es evaluar nuestras capacidades militares, procedimientos de respuesta y, sobre todo, nuestra determinación política.
La respuesta debe ser clara: firmeza y cohesión, tanto entre los aliados de la OTAN como entre los miembros de la Unión Europea. No importa lo que haga Rusia, no vamos a dejarnos intimidar. Cualquier acción de provocación será respondida con la firmeza que merece.
La OTAN tiene que mandar este mensaje: defenderemos a nuestros aliados y mostraremos solidaridad, poniendo los recursos necesarios para repeler estos ataques. Dicho esto, algunos países, especialmente los del flanco de la OTAN, están más expuestos a estas provocaciones. Para reforzar nuestras capacidades, hemos creado la Misión Centinela, aprobada la semana pasada, que se centra en fortalecer nuestras capacidades militares, especialmente en defensa aérea, antimisiles y antidrones.
Sin embargo, lo más importante aquí es la respuesta política y geoestratégica. No podemos mostrar debilidad, sino reafirmar nuestra firmeza y continuar apoyando a Ucrania. Debemos dejar claro a Putin que sus cálculos son erróneos y que sus provocaciones tendrán un coste cada vez mayor.
España está en la vanguardia, tanto dentro de la OTAN como en la Unión Europea. Aunque no somos un país de trinchera, nuestra solidaridad con nuestros aliados es firme e inquebrantable, como no podía ser de otra forma.
Convertir a Ucrania en el mejor ejército de Europa
Aquí Europa- ¿Qué más necesita Ucrania de Europa en esta guerra? ¿Cómo debe seguir Europa apoyándola? ¿Y cuál es la postura del Partido Popular Europeo en este conflicto?
Nicolás Pascual de la Parte– Ucrania nos está salvando de males mayores en Europa. Mientras las tropas rusas sigan en Ucrania, aunque están provocando un sufrimiento humano inmenso y una gran pérdida de vidas, geoestratégicamente están fijando a Rusia en el Donbás, evitando así amenazas mayores para Europa. Por eso, debemos estar agradecidos al gobierno ucraniano, a Zelenski y, sobre todo, al pueblo ucraniano, por su determinación para defender su libertad, democracia y autonomía.
Es momento de pasar de las palabras a los hechos. Hemos apoyado mucho a Ucrania en los últimos años, tanto financieramente como a nivel militar, pero debemos incrementar aún más ese apoyo.
Tenemos que convertir a Ucrania en el mejor ejército de Europa, capaz de resistir la agresión rusa. Esto implica una entrega masiva de equipamiento y material militar de manera puntual, sin retrasos.
En segundo lugar, debemos integrar las fuerzas armadas ucranianas en la arquitectura de defensa europea, especialmente en cuanto a mando y estructuras de comando.
Y en tercer lugar, es fundamental crear capacidades en Ucrania con financiación europea, pero sobre el terreno. Siguiendo el modelo danés, cada euro invertido en Ucrania tiene más valor que si se invierte en un país europeo, no solo financieramente sino también militarmente. Ucrania tiene la capacidad de desarrollar más equipamiento y capacidades con el mismo dinero, además de contar con la proximidad al frente para el mantenimiento y las piezas de repuesto.
Por lo tanto, debemos seguir fortaleciendo militarmente a Ucrania para que el coste de mantener esta guerra para Putin sea cada vez mayor. Esto también se complementa con las sanciones, como el paquete número 19 que hemos aprobado, y con la necesidad de hablar con nuestros aliados en el mundo para que dejen de adquirir hidrocarburos rusos, principalmente petróleo y gas. En resumen, debemos hacer todo lo posible para que Rusia vea que el coste de su agresión contra Ucrania es insostenible desde todos los puntos de vista.
Aquí Europa– ¿Qué grado de preocupación debe generarnos la reunión en Alaska y la postura del presidente Trump respecto a la unidad de Occidente en apoyo a Ucrania?
Nicolás Pascual de la Parte– Independientemente de lo que diga el presidente norteamericano, nosotros, como europeos, debemos tener nuestra propia estrategia. Es cierto que, por ahora, estamos trabajando codo con codo con Estados Unidos para tratar de encontrar condiciones que faciliten una mesa de negociaciones entre Ucrania y Rusia, entre Zelenski y Putin. Sin embargo, no vemos ninguna voluntad por parte de Putin para negociar. Su objetivo no es otro que debilitar a Ucrania, socavar la legitimidad de su gobierno ante su propia población, y si eso no es posible, destruir económicamente al país para que se convierta en un estado fallido.
Lo que Putin no puede permitir es que, en las puertas de Rusia, un pueblo hermano como el ucraniano se desarrolle económicamente y disfrute de los derechos humanos y libertades que tenemos en Europa. Para ponerlo en perspectiva, cuando la Unión Soviética se disolvió en 1991, el PIB per cápita de Polonia y Ucrania era el mismo. Hoy, la diferencia es de siete a ocho veces a favor de Polonia. Putin no puede permitir que un país eslavo cercano a Rusia sea un proyecto de éxito económico y político, que demuestre que la libertad, la democracia y los derechos humanos son mucho mejores que el régimen de opresión que él lidera.
Dicho esto, dado que Putin no tiene voluntad de negociar por el momento, debemos elevar el precio de su guerra, hacerle más costoso mantener el conflicto. Al mismo tiempo, debemos mantener la capacidad de plantear escenarios de paz junto a los estadounidenses. Y si en algún momento Estados Unidos se retira, los europeos debemos estar preparados con nuestra propia iniciativa de paz.
Esta no es una alternativa a los esfuerzos de Estados Unidos, por ahora estamos trabajando juntos, pero debemos ser conscientes de que tenemos un interés directo en una paz justa y duradera para Ucrania.
Para lograrlo, necesitamos articular una iniciativa de paz integral que no solo trate cuestiones territoriales y fronterizas, sino también el estatus político y económico de Ucrania, su posible ingreso en la Unión Europea, la ayuda económica, la reconstrucción, y más. Es decir, debemos tener claro un plan europeo de paz para Ucrania que cubra todos estos aspectos.
Aquí Europa- En la cumbre de la OTAN en La Haya, se fijaron objetivos ambiciosos y unas inversiones cuantiosas, especialmente para los países europeos, ya que Estados Unidos instó a Europa a implicarse más en su propia defensa. Esto podría ser complicado desde el punto de vista presupuestario y económico. ¿Debería haber un «pacto europeo» para incrementar los presupuestos y realizar inversiones conjuntas dentro de la Unión Europea, dado que estamos a punto de negociar el nuevo marco financiero plurianual?
Nicolás Pascual de la Parte– Es una pregunta muy pertinente. Actualmente, estamos trabajando con las perspectivas financieras para el período 2021-2027, pero esas no contemplan un capítulo suficiente para defensa y seguridad, ya que la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ocurrió en febrero de 2022, no estaba prevista cuando se establecieron esas perspectivas. Por lo tanto, lo que estamos haciendo ahora es intentar llenar ese vacío hasta que lleguen las nuevas perspectivas financieras para el período 2028-2034.
Para ello, la Comisión ha lanzado el programa Rearm Europe 2030, con una dotación de 800.000 millones de euros de los cuáles 150.000 son préstamos SAFE, que ya están distribuidos entre 19 Estados miembros, incluido España. Es importante destacar que España ha solicitado una cantidad menor en comparación con otros países. De los 150.000 millones de euros en préstamos, Polonia ha solicitado 43.500 millones, Alemania y Francia más de 10.000 millones cada uno, mientras que España solo ha pedido 1.000 millones.
Estos préstamos son muy beneficiosos, con tipos de interés bajos y plazos de amortización a 10 años. Personalmente, creo que España debería haber solicitado más préstamos SAFE para fortalecer nuestras capacidades, pero esa es la situación actual.
Aparte de los 150.000 millones ya distribuidos, aún queda un tramo de 650.000 millones por movilizar, que se destinará a proyectos conjuntos entre los Estados miembros. Estos proyectos de desarrollo involucrarán a varias empresas y países europeos con el fin de crear una base industrial y tecnológica europea propia antes de 2028. No tenemos mucho tiempo; esta es nuestra ventana de oportunidad y debemos aprovecharla. No solo se trata de poner dinero sobre la mesa, sino también de definir claramente nuestra estrategia y nuestras cadenas de mando.
Creo que ahora estamos bien enfocados, existe la voluntad política necesaria y se están movilizando los recursos adecuados. Lo que necesitamos es tiempo, tiempo para crear una estructura de defensa autónoma y una base tecnológica europea sólida.
Aquí Europa– Usted se reúne con frecuencia con los ministros de Defensa de los distintos gobiernos europeos como coordinador del Partido Popular en política de seguridad y defensa. ¿Percibe realmente esa unidad en el objetivo de lograr una autonomía estratégica en defensa y seguridad para Europa?
Nicolás Pascual de la Parte– Sinceramente, sí. Llevo un año en el Parlamento Europeo en Bruselas, y cuando llegué no existía un convencimiento tan firme sobre este tema. Ahora, es indiscutible que la unidad es la única manera de responder al desafío que representa Putin. No solo hay unidad, sino que todos somos conscientes de que no podemos permitirnos ningún flanco de debilidad, ningún eslabón débil. En toda alianza, la fortaleza se mide por su eslabón más débil, por lo que no podemos permitirnos tener ese punto vulnerable en ninguno de nuestros desarrollos o iniciativas.
Además, hay un compromiso claro de mantener el esfuerzo a largo plazo. No es un esfuerzo anual ni una cuestión que dependa de un solo gobierno o legislatura, sino algo a medio y largo plazo. Este compromiso no debe ser personal, no debe depender de un líder o un partido, sino de los países y aliados. Existe una conciencia general de que esto va a ser un esfuerzo continuo, y para ello necesitamos voluntad política, coherencia, confianza y, por supuesto, consultas constantes.
Una cuestión importante en todo esto es la necesidad de establecer un formato regular de reuniones de los ministros de Defensa dentro de la Unión Europea. Actualmente, son los únicos ministros que no se reúnen de manera regular dentro de la UE; lo hacen en la OTAN, pero no en la Unión Europea. Ahora que tenemos un nuevo Comisario de Defensa, el Sr. Andrius Kubilius, lo lógico sería crear ese formato de reuniones regulares de los ministros de Defensa en el marco de la UE. Es la única manera de poder diseñar estrategias conjuntas de defensa y seguridad.
Aquí Europa- Puede haber un plan de acción, una cierta unidad, pero ¿en qué medida está la opinión pública europea concienciada del riesgo que corremos y de los sacrificios que esto puede implicar, tanto económicos como de otro tipo? Es cierto que las opiniones públicas varían según los países, como por ejemplo, la sociedad lituana frente a la sociedad española en relación al conflicto en Ucrania.
Nicolás Pascual de la Parte– Curiosamente, al principio del conflicto, fue la opinión pública europea la que impulsó a sus gobiernos a dar una respuesta proporcional al desafío de Putin. Ahora bien, es cierto que mantener esa tensión en la opinión pública a lo largo del tiempo es complicado. Putin está intentando generar fatiga en la opinión pública europea para que el apoyo a las medidas de los gobiernos disminuya. No podemos permitir que eso ocurra.
Creo que debemos tratar a la opinión pública como adultos, explicarles de manera clara lo que nos estamos jugando en Ucrania. No se trata solo de la libertad, la paz, la integridad territorial o la soberanía de Ucrania, sino de la nuestra, de la Unión Europea en su conjunto.
Si Rusia sale con la suya en Ucrania, si no somos capaces de negociar una paz justa y duradera, lo pagaremos muy caro, tanto en términos estratégicos como económicos, tanto dentro de la OTAN como en la UE.
Lo que está en juego en Ucrania es nuestra libertad, nuestro modo de vida y nuestra prosperidad. Debemos ser plenamente conscientes de ello y comunicarlo de forma clara a la opinión pública. Esto debe ser un esfuerzo conjunto, consensuado entre todas las fuerzas políticas y quienes tenemos responsabilidades públicas. Necesitamos movilizarnos para hacer llegar este mensaje a todos los ciudadanos.





