Los ministros de agricultura de la Unión Europea se reunieron este lunes en Nicosia en un encuentro informal centrado en el fortalecimiento de la resiliencia del sector agroalimentario europeo. Durante la sesión, se subrayó la necesidad de reforzar la resiliencia de la agricultura en los próximos años y de adoptar un enfoque más cohesionado y holístico en la gestión de riesgos dentro del marco de la Política Agrícola Común.
La ministra de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente de Chipre, María Panayiotou, destacó que el fortalecimiento de la prevención, la preparación y la gestión eficaz de los riesgos constituyen pilares fundamentales para reforzar el sector agroalimentario.
Entre los factores que ejercen presión sobre los ingresos agrícolas, las comunidades rurales y la estabilidad de las cadenas de suministro de alimentos se mencionaron el cambio climático, las enfermedades animales y vegetales, la volatilidad del mercado y los acontecimientos geopolíticos.
Un análisis presentado a los ministros indica que las pérdidas agrícolas relacionadas con el clima en la UE se estiman en unos 28.000 millones de euros anuales y se prevé que aumenten en las próximas décadas, mientras que gran parte de estas pérdidas sigue sin estar asegurada.
Los ministros coincidieron en que el fortalecimiento de la resiliencia debe convertirse en una prioridad para el futuro de la agricultura europea y reconocieron que un pilar decisivo de la gestión de riesgos es la prevención.
La presidencia chipriota instó al bloque a actuar de manera preventiva y no después de los desastres, proporcionando recursos específicos, y Panayiotou señaló que si se quiere una agricultura realmente resiliente, eficaz y competitiva, es necesario invertir en prevención.
En este contexto, se abordó la exploración de posibles soluciones, como la creación de un mecanismo europeo de reaseguro para desastres naturales y la promoción de herramientas innovadoras de prevención y sistemas de alerta temprana.
Panayiotou afirmó que Europa no puede prever todas las crisis, pero puede estar mejor preparada para afrontarlas y señaló que las herramientas de gestión de riesgos deben ser más específicas y flexibles para responder de manera eficaz a las necesidades de los agricultores y limitar las consecuencias antes de que la crisis afecte a la cadena agroalimentaria.
Por su parte, el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, coincidió en la necesidad de aumentar la adopción de estas herramientas y afirmó que se requiere una respuesta estratégica integrada tanto a nivel de la UE como de los Estados miembros.
Hansen indicó que las medidas de crisis, como la reserva agrícola, deben complementar las estrategias de gestión de riesgos y no sustituirlas, recordando que los recursos son limitados. Señaló además que pueden destinarse fondos a nuevas infraestructuras de riego, agricultura de precisión o investigación sobre cultivos más resistentes al cambio climático.
Las conclusiones de la reunión se incorporarán a la labor en curso del Consejo, especialmente a los debates sobre el futuro de la Política Agrícola Común después de 2027 y al fortalecimiento de los instrumentos de respuesta a las crisis en el sector agroalimentario.






