Tras semanas de negociación los ministros del bloque llegaron a un acuerdo este miércoles por la noche.
¿Cuál era el objetivo de esta reforma?
Este cambio en las reglas fiscales tiene como objetivo garantizar unas finanzas públicas saneadas y sostenibles, promoviendo al mismo tiempo un crecimiento sostenible e integrador y la creación de empleo en todos los Estados miembros mediante reformas e inversiones. El nuevo marco debe reducir los ratios de deuda y los déficits de forma gradual, realista, sostenida y favorable al crecimiento, protegiendo al mismo tiempo las reformas y la inversión en ámbitos estratégicos como el digital, el ecológico, el social o el de defensa. Al mismo tiempo, el marco ofrecerá un margen adecuado para las políticas anticíclicas y abordará los desequilibrios macroeconómicos.
¿Cuáles son sus claves?
Estas nuevas reglas ponen el foco en que los planes se puedan adaptar a los países de la UE teniendo en cuenta su nivel de deuda. Así, el nuevo marco permitirá trayectorias fiscales plurianuales específicas para cada Estado miembro, garantizando al mismo tiempo una supervisión multilateral eficaz y respetando el principio de igualdad de trato.
Cada Estado miembro preparará un plan fiscal-estructural a medio plazo, que abarcará cuatro o cinco años, en el que se comprometerá a una trayectoria fiscal, así como a inversiones públicas y reformas que, en conjunto, garanticen una reducción sostenida y gradual de la deuda y un crecimiento sostenible e integrador. La Comisión Europea deberá aprobarlo.
¿Qué cambia?
A cambio de una mayor libertad en la reducción de la deuda aumentan las salvaguardias, una de las demandas de Alemania. Para mejorar la previsibilidad de los resultados del marco y reforzar la igualdad de trato, la trayectoria técnica deberá cumplir dos salvaguardias: la salvaguardia de sostenibilidad de la deuda, para garantizar una disminución de los niveles de deuda, y la salvaguardia de resistencia del déficit, para proporcionar un margen de seguridad por debajo del valor de referencia del déficit del 3% establecido en el Tratado.
Aunque también habrá medidas contra el déficit excesivo. Por ello, el Consejo ha acordado que, para poner en marcha el proceso, la Comisión elabore un informe, cuando la proporción entre la deuda pública y el PIB supere el valor de referencia, el déficit global no esté próximo al equilibrio o en superávit y cuando las desviaciones registradas en la cuenta de control del Estado miembro superen 0,3 puntos porcentuales del PIB anualmente, o 0,6 puntos porcentuales del PIB acumulativamente.
