La Comisión Europea presentó este jueves la hoja de ruta destinada a que Europa disponga para 2030 de fuerzas armadas interoperables, una industria capaz de producir a escala y una estructura logística y tecnológica que garantice su autonomía estratégica. El plan traduce la visión del Libro Blanco de Defensa Europea en un programa operativo con objetivos concretos, plazos definidos y proyectos orientados a alcanzar la plena capacidad defensiva del continente en la próxima década.
El propósito principal, explicó el Ejecutivo comunitario, es construir una postura de defensa europea lo suficientemente sólida como para disuadir cualquier agresión y responder de forma inmediata a las amenazas, en estrecha coordinación con la OTAN, pero también reforzando la autonomía estratégica del continente.
Bruselas advirtió que las decisiones que Europa adopte en esta década definirán la seguridad del continente durante el siglo, subrayando la urgencia de acelerar las inversiones, la coordinación y la producción militar ante el deterioro del entorno geopolítico.
La hoja de ruta se centra en mejorar las capacidades de defensa, fomentar la cooperación entre los Estados miembros y consolidar una base industrial y tecnológica europea competitiva y resiliente. El plan establece cómo cada país podrá contribuir a los objetivos comunes mediante Coaliciones de Capacidades, orientadas a desarrollar y adquirir de forma conjunta los sistemas necesarios en ámbitos críticos como la defensa aérea y antimisiles, la ciberdefensa, la artillería, la movilidad militar, la inteligencia artificial y la guerra electrónica.
La estrategia plantea cuatro proyectos emblemáticos paneuropeos para reforzar la protección integral del territorio y de las infraestructuras críticas de la Unión. Bruselas propone así una Iniciativa Europea de Defensa contra Drones, un sistema avanzado e interoperable para detectar, rastrear y neutralizar amenazas aéreas no tripuladas, inspirado en las lecciones de la guerra en Ucrania.
La estrategia tambié introfuce el proyecto de protección del Flanco Oriental, destinado a fortalecer la seguridad de las fronteras orientales frente a Rusia y Bielorrusia mediante capacidades terrestres, marítimas y aéreas.
La Comisión aboga también por la creacción de un Escudo Aéreo Europeo, un sistema integrado de defensa aérea y antimisiles interoperable con la estructura de mando y control de la OTAN, así como un Escudo Espacial Europeo diseñado para proteger los activos y servicios espaciales europeos, incluyendo comunicaciones seguras, posicionamiento y observación terrestre.
Bruselas prevé que estos proyectos estén operativos entre 2026 y 2028, con apoyo financiero del instrumento SAFE, del Programa Europeo de la Industria de Defensa y del Fondo Europeo de Defensa.
La hoja de ruta subraya que sin una base industrial sólida no puede existir una defensa creíble. Por ello, la Comisión se compromete a aumentar la capacidad de producción militar europea, reducir las dependencias estratégicas en materiales y componentes críticos y promover la innovación tecnológica en áreas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y los sistemas autónomos.
En ese sentido, aboga por la creación de alianzas tecnológicas de defensa entre innovadores y usuarios militares, la organización de una Cumbre Anual de la Industria de Defensa y un plan para recualificar a 600.000 trabajadores del sector de aquí a 2030. Además, tanto el nuevo Fondo de Competitividad Europeo como el programa Horizon Europe destinarán una parte significativa de sus recursos a tecnologías disruptivas y de doble uso.
De manera paralela, se pondrá en marcha el Área de Movilidad Militar de la UE para 2027, con normas armonizadas y corredores logísticos terrestres, marítimos y aéreos que permitan el rápido desplazamiento de tropas y equipos por todo el continente, un componente esencial para garantizar la capacidad de respuesta ante crisis y operaciones conjuntas.
En el ámbito financiero, Bruselas prevé un incremento sustancial de los fondos europeos dedicados a defensa y espacio dentro del próximo Marco Financiero Plurianual, así como la creación de un fondo de fondos de hasta 1.000 millones de euros para impulsar start-ups y proyectos innovadores en defensa. El Banco Europeo de Inversiones también reforzará su participación en la financiación de infraestructuras y tecnologías estratégicas.
El plan prevé la creación de un Instrumento de Apoyo a Ucrania dentro del EDIP, un préstamo de reparación financiado con los activos rusos inmovilizados y la plena participación ucraniana en las coaliciones de capacidades y en la Drone Alliance. Con ello, Bruselas busca integrar la industria ucraniana de defensa con la europea, fomentar la innovación conjunta y garantizar un flujo estable de apoyo militar y económico para su reconstrucción y defensa.
