Bruselas activó este jueves fondos de emergencia para proteger la pesca y la acuicultura, con el objetivo de que los Estados miembros puedan ofrecer compensaciones económicas a pescadores, productores acuícolas, procesadores y minoristas cuyos medios de subsistencia se han visto afectados por las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.
El mecanismo activado se financia con recursos ya asignados a cada Estado miembro en el marco del programa 2021-2027 del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura. La Unión Europea cofinancia parte de los gastos, mientras que los Estados miembros deciden si aplican las ayudas y se encargan de su gestión y pago directo a los beneficiarios. La medida tiene carácter retroactivo desde el 28 de febrero de 2026 y cubre gastos hasta finales de ese mismo año.
El sistema contempla la compensación por ingresos no percibidos y por el aumento de los costes operativos derivados del encarecimiento de la energía y de las materias primas. También incluye apoyo al almacenamiento de productos pesqueros por parte de organizaciones de productores con el objetivo de estabilizar los precios del mercado en situaciones de perturbación.
La activación de este mecanismo, explicó el Ejecutivo comunitario, responde al impacto del aumento de los costes energéticos sobre la rentabilidad del sector, que ha provocado en algunos casos la interrupción de la actividad pesquera y ha afectado de forma similar a la acuicultura y a la transformación de productos. En este contexto, la Comisión señala la dependencia del sector de los combustibles fósiles y la necesidad de avanzar en su transición energética.
La Comisión prevé complementar este instrumento con un marco temporal que permita a los Estados miembros conceder ayudas estatales adicionales dirigidas a sectores económicos afectados por la crisis, incluida la producción primaria vinculada a la pesca. Este marco se encuentra en fase de consulta y su adopción está prevista para finales de abril.






