Hoy, dos metodologías han sido aprobadas por la Comisión, una destinada a medir la cantidad de microplásticos en el agua y, otra que garantiza la reutilización de las aguas residuales utilizadas en el riego agrícola. También tienen el objetivo de reforzar la calidad y resistencia del agua en toda la UE.
El conjunto de estas medidas tiene como propósito mejorar la investigación destinada a detectar la presencia de microplásticos en su cadena de suministro de agua. Los resultados se compararán con los actuales para ver cual de las dos metodologías realizan una mejor función.
Mediante la Ley de reutilización del agua se especifica el método de actuación que deben seguir las autoridades nacionales para anticiparse a la gestión de riesgos del uso de aguas residuales para el riego.
Ambas metodologías se complementan con un anuncio publicado a principios de esta semana para ayudar a los Estados miembros a definir el buen estado medioambiental de los océanos. Mediante estas iniciativas se quiere reforzar los agentes económicos de manera sostenible, evitando al mismo tiempo daños significativos o irreversibles a la vida marina o a los hábitats.
El Comisario Sinkevius ha declarado: "Queremos asegurarnos de que el agua que utilizamos, desde la bebida hasta el riego, cumpla siempre con los más altos estándares de seguridad posibles. Con los estándares actuales, los ciudadanos pueden estar seguros de que su agua potable será cuidadosamente controlada contra la presencia de microplásticos y que cualesquiera aguas residuales reutilizadas es segura, que se limitará la retirada excesiva de agua y que ayudará a restablecer el ciclo de agua que se ha roto. Sin embargo, para restablecer verdaderamente este ciclo, también debemos proteger nuestros mares. Por lo tanto, cuento con los Estados miembros para garantizar que las ambiciones que hemos adoptado para el uso sostenible del medio marino se traduzcan en sus próximas estrategias marinas”.
